sábado, 20 de junio de 2020

Piscinas en tiempos de pandemia Covid19


   Se sabe muy poco de la persistencia del virus Sars-CoV-2 en el agua. Lo que sí se sabe es que algunas investigaciones han encontrado unas clases de Coronavirus en el agua de la red de consumo y que pueden mantener su capacidad infectiva. Por eso hay que tener prudencia en cuanto al comportamiento del virus Covid19 en agua de baño, pese a lo reflejado en el informe del Ministerio de Sanidad, que manifiesta que la acción de un agente desinfectante inactiva rápidamente el virus, razón por la que no se estima un posible contagio por el contacto (ojos, nariz, boca) con agua que contiene el coronavirus. Las infecciones debidas a la exposición al agua son difíciles de detectar y atribuir a la exposición de aerosoles. En todo caso mejor no tragar agua, respirar microgotículas (gotas de Flügge) y protegerse con gafas de natación. 
   Se desconoce la capacidad infectiva del material genético del virus presente en el agua, pues no olvidemos que el PCR analiza ácidos nucleicos, pero no informa acerca del estado viable del virus, que lo más probable es que su envuelta lipoproteica se desnaturalice por la acción de factores exógenos: temperatura, dilución, radiación solar, tratamiento de filtración y desinfección, salinidad (electrolisis salina)...
   La primera recomendación es el refuerzo del sistema de desinfección del agua de la piscina, no sólo en el aumento de la dosis del biocida (1-2 ppm de hipoclorito sódico es el más común) sino también asegurar que se garantice el correcto funcionamiento del dosificador. No hay que llevar la burocracia a las piscinas, analizando cada hora el cloro libre del agua con un kit colorimétrico tal y como recomienda el Ministerio de Sanidad. En su lugar deben emplearse sistemas automáticos (sensores amperométricos o por fotoionización) con medición en continuo, en lugar de los semiautomáticos que trabajan por impulsos constantes o por pastillas (de tricloisocianurato y de hipoclorito cálcico), basadas en el rozamiento irregular del agua, y que en ambos casos no garantizan una autorregulación de la concentración desinfectante. 
   Hay que tener presente que la principal vía de transmisión del Covid19 sigue siendo la respiratoria por el contacto persona-persona, de ahí la imperiosa necesidad de seguir manteniendo las medidas de distancia física dentro y fuera del vaso (incluso diferenciando circuitos de paso y entrada-salida), higiene personal y protección respiratoria. Por esta razón se reducirán los aforos en las piscinas, con el propósito de evitar concentraciones de personas, cruces y retenciones de usuarios, que eviten el contacto entre bañistas.

Ejemplo de incumplimiento del distanciamiento físico sentados en el andén

   Una medida muy importante y que no ha sido explicitada en el informe del Ministerio de Sanidad, se refiere a adoptar medidas en caso de accidentes fecales en piscinas, dada su íntima conexión con los grupos de riesgo (niños y ancianos). Se sabe que el Sars-CoV-2 está presente en las heces y orina de las personas infectadas y que aproximadamente entre el 2-10% de los casos positivos por Covid19 muestran síntomas de diarrea, razón por la que la contaminación fecal del agua puede ser una ruta efectiva de transmisión de Covid19.  Ducharse adecuadamente reduce la cantidad de microorganismos patógenos presentes en restos de heces y orina que se transfieren al agua por malos hábitos higiénicos de los bañistas (quien no ha oído hablar de los famosos palominos o de algún rifirrafe a cuenta de una meada, o incluso por incontinencia urinaria). Esta medida higiénica también se aplica a la ropa de baño que no ha pasado por la lavadora y que pudiera contener restos de materia orgánica contaminada. Lo mismo hay que decir de toallas y otros enseres, que no deben ser intercambiados o compartidos.

Covid19: Ducharse no es una opción, es obligatorio antes de entrar y al salir del vaso

   Con respecto a la recomendación del cierre de aseos y vestuarios hay que decir que en las dependencias cerradas y con pobre ventilación donde se han producido contagios, gana más fuerza la hipótesis de una difusión del virus a través de la recirculación del aire acondicionado en lugar de provocado por aerosoles. Sin embargo, aún se desconoce la capacidad infectiva del material viral suspendido en el aire. La renovación del aire y ventilación adecuada de las dependencias es fundamental, pero además habrá que higienizar los conductos del aire acondicionado en servicios y piscinas cubiertas, así como mejorar la función de retención de partículas en los filtros de aire.
   En definitiva, en aquellos establecimientos y comunidades de vecinos que tengan capacidad económica para mantener abiertas las piscinas, con el coste que ello ya suponía antes de la pandemia, va a seguir siendo muy importante la colaboración ciudadana, y deberán aumentarse las medidas de concienciación colectiva pero también los protocolos de limpieza y desinfección, que supondrá un aumento de los gastos de la Comunidad, incluso alguna derrama en el recibo mensual. Se han hecho estimaciones en grandes Urbanizaciones para conocer cuantos usos corresponden a un propietario respetando el aforo fijado en el 50%, y nos lleva a un paupérrimo remojón al mes por persona, que no unidad familiar. ¿Interesa abrir las piscinas en tales condiciones? La desesperación puede con todo. A ver quien aguanta un triste chapuzón en Málaga y con Terral. 

miércoles, 20 de mayo de 2020

Desescalando: Desencuentros en la tercera fase

Mostramos tres sensaciones vistas desde dentro la trinchera:

Los pronósticos


Sigo mostrando perplejidad por lo que dijo Simón al comienzo del brote, y que al final ha dado para todo tipo de críticas (desde la parodia de los Morancos sobre el Tinto Don Simón, memes al "tío de la rebequita" y la más hiriente, la del "científico al estilo de Simón"). En lugar de haberle incluido en el colectivo científico podrían haber dicho el Epidemiólogo (por cierto, profesión no regulada), porque han metido en el mismo saco de papas a todos los de Ciencias, biólogos, químicos, físicos... cuando se trata de confundir. Ya denunciamos en otras entradas el corporativismo delirante empleado por los medios de comunicación, sobre todo para ocultar a unos profesionales y proteger a otros, hagan lo que hagan. (Sin duda es un mal endémico que no entiende de fronteras que hasta el mismo presidente Macron ha llegado a afirmar que quiere sacudir los corporativismos del sistema sanitario francés, si es preciso con medidas transgresoras. A ver si en España toman nota). Si nos movemos en un escenario de incertidumbre, me pregunto porqué se afirma lo que no se sabe. No queremos conjeturas, presentimientos ni superchería, exigimos algo tan simple como precisión y exactitud en los comunicados. ¡Ay si Lakoff levantara la cabeza!. Es desconcertante que no se adoptaran medidas tempranas y drásticas, viendo que cuando llegó a China tuvimos una idea clara de lo que se avecinaba, y cuando llegó a Italia, la idea se transformó en evidencia. Queda claro que las políticas científicas y de seguridad nacional han quedado en entredicho. Desde luego que todas las medidas propuestas son un ataque a la línea de flotación en el estilo de vida mediterráneo, toda una obra de reingenería social. Por lo pronto imagino a los chiringuitos como UCIs urbanas de plexiglás y separadores en las mesas al modo del vis a vis carcelario. Me pregunto que será de los españoles mientras no se descubra un tratamiento para el Covid19: ni nueva normalidad ni la de antes lo era, no parece que de esta vayamos a salir más fortalecidos. Eso que dicen que aprenderemos de lo negativo de la crisis, es propio del sueño de una noche de verano. Generalmente si lo pasamos mal, eso no nos lleva a mejor. Las costuras sociales se están deshilvanando y parece que se avecina un cambio estructural de modelo en unas condiciones de economía de posguerra. Veremos a ver que pasa. Pintan Bastos.

Los aplausos

Es como si te dan palmas por ir a la guerra.Vamos campeón, valiente, sin miedo! Me traslada a las historias de quienes hicimos la mili, y no precisamente por las ruedas de prensa del Gobierno, sino cuando fuimos a despedir a los amigos de juventud con el tren regional a reventar, con los petates a hombros y lo primero que nos encontrábamos en el andén eran personajes variopintos todos juntos, cabreros, gitanos, estudiantes, catetos al estilo de Paco Martínez Soria, algunos con altavoces del himno del legionario, otros con ojos enrojecidos y sonrisa etílica, melenas exuberantes, etc. Se quedaron cortos Berlanga y Cuerda en su visión de la España profunda.
Volviendo a los aplausos de las 20:00 h, ¿Alguien necesita esta pomada en una situación tan dramática?. Disiento de quien dice que los sanitarios sólo hacen su trabajo. Aquí, lo extraordinario hace que te juegues la vida, eso es cierto. Ahora bien y sin ánimo de hacer demagogia, tienen sentido tantos aplausos, en mitad de una tasa de mortalidad escalofriante. Parece un contrasentido. Vale que en algún momento, haya gestos de agradecimiento, pero esto de jalear con bocinas, DJ caceloreros, altavoces estridentes al son de "la muerte no es el final", me hace dudar de que hayamos aprendido algo como especie. Para algunos es una manifestación de conciencia cívica y es muy emocionante (quien canta, su mal espanta). Aun así, me quedo con el trato profesional discreto y comprometido. En definitiva, a transmitir tranquilidad y a estar en lo que estamos.

Sartenadas en muestra de apoyo a la Sanidad

Los profesionales sanitarios y los demás

Noto más compañerismo, más nervios, más compromiso, desesperación, temor al contagio y a contagiar. Pero a la vez, paradójicamente, más postureo. Los sanitarios cantando resistiré a las puertas de Urgencias, pero es que ¿hay tiempo y ganas para esto? Parece que se lo pasan dabuten, pese a los recortes habidos reflejados en nómina, pero también en EPIs. Evocando a Calderón de la Barca, los sentimientos: sentimientos son, y el aislamiento tras más de dos meses de pandemia tiene algo de alucinógeno. Mientras tanto se están excluyendo de los PCR a los profesionales "no sanitarios de la Sanidad" que hayan tenido un contacto estrecho con un positivo, porque el protocolo sólo contempla a las categorías sanitarias, pese a trabajar todos juntos y revueltos. Reconozco que me ha llegado a soliviantar esto de la casta sanitaria. En puestos de admisión de centros de salud ha habido pleno de contagios en turnos completos en personal no sanitario, con algún ingreso hospitalario y allegados contagiados. Da la sensación de haber jugado a la ruleta rusa con los trabajadores y sus familias. Cuando el paciente con Covid19 entra por la puerta del centro de salud, no pregunta quien es el trabajador no sanitario para no toser junto a él. No hay circuitos de ventilación y renovación de aire diferenciados para sanitarios y no sanitarios. Se comparten lugares de trabajo, nos reunimos, respiramos las mismas gotículas suspendidas en el aire, también tenemos los mismos aseos compartidos habitualmente con los pacientes. Dicho de otro modo, un profesional del sector sanitario, sean cuales sean sus actividades, tiene mayor riesgo de exposición que los trabajadores del sector no sanitario. A su vez dentro del sector sanitario, el riesgo de exposición al Covid19 es mayor en aquellos profesionales que están expuestos a aerosoles de pacientes positivos (no es lo mismo los contactos en una UCI que una consulta de cabecera). Por lo tanto, en la evaluación del riesgo laboral se tiene en cuenta tanto el lugar de trabajo como las actividades del puesto desempeñado, incluso si las tareas propias no fueran una causa relevante pero sí circunstancias que posibilitan el contagio por decisiones empresariales. Atendiendo a las cifras (leer aquí) que ha dado la Junta de Andalucía, un total de 746 trabajadores no sanitarios han resultado contagiados frente a 707 médicos. Se ve que los que impusieron los modelos sanitarios privatizadores andan escondidos y ahora hablan poco. Quizás se han postulado para refundar la Sanidad Pública. Verde, con mascarilla y con asas. 

Más de 50.000 contagiados y 10.000 ILT en múltiples categorías laborales

lunes, 20 de abril de 2020

Estudios genéticos y COVID19

   Con la llegada del post-confinamiento y mientras los políticos de todo signo de las CC.AA. empiezan a prepararse para pedir rescates (y cuanta más pastuki mejor para que así les luzca el pelo), vamos a dedicar esta entrada a arrojar algo de luz sobre la contribución de los biólogos especialistas en Genética a responder a la pregunta del porqué el virus SARS-CoV-2, conocido popularmente por COVID19 (término por el que se conoce la enfermedad que produce),  provoca respuestas tan diferentes en las personas. Sobra decir que el enfoque de los estudios no tienen porqué ser exclusivamente genético, puesto que otros factores están igualmente implicados como, por ejemplo, los estilos de vida (obesidad, dietas, tabaco, alcohol...).
   Aunque no soy Genetista, pero sí soy Biólogo, tengo una formación académica importante en esta materia, que al menos me permite dar una opinión fundamentada. En particular cursé dos troncales en 3º y 4º curso, monográficas de Genética General y Especial, a lo que se pueden añadir otras troncales especializadas de Biología Molecular (donde Quica enseñaba las bases del PCR) y Microbiología especial (Virología e Inmunología), ya en 5º de carrera. Es decir, que soy biólogo más de bata que de bota, aunque hoy día cabe hablar de biólogos de data y corbata. Dicho esto, no pretendo profundizar técnicamente para aburrir a los lectores del blog, al contrario, simplificar el mensaje para que sea comprensible por el público general y los estudiantes. Por consiguiente no hablaremos de proteasas, telómeros, alelos, locus, nucleótidos, adeninas, dismorfologías ni operones, sálvase el que pueda.

Doble hélice de ADN, la molécula con las instrucciones genéticas de la vida

   Los estudios genéticos que el gobierno impulsará son fundamentales para la toma de decisiones en el desconfinamiento, pero sobre todo para establecer las políticas de salud pública venideras, pues las que hasta ahora tenían las CC.AA., se han limitado a publicar una Ley de Salud Pública sin desarrollar, y con los profesionales de la salud pública haciendo encaje de bolillos para sacar su trabajo adelante.
   Por un lado, los estudios que se pongan en marcha permitirán conocer el nivel de riesgo que tiene una determinada persona y sus familiares, lo que ayudará a decidir sobre su ingreso hospitalario o permanecer en su hogar monitorizados con un seguimiento activo. Por tanto, al margen de la predisposición que tengamos a desarrollar la enfermedad, los resultados de estas investigaciones facilitarán poner en marcha estrategias epidemiológicas para el confinamiento selectivo de determinados grupos de población. Quiere esto decir, que la desescalada o vuelta a la normalidad (si es que cabe este término), debe estar respaldada por estudios técnicos de soporte a la toma de decisión política. Insistimos que la decisión es política y no científica, por mucho que nos quieran hacer ver lo contrario (leer más aquí).
   De otra parte, la secuenciación del genoma completo (material hereditario de una persona) para detectar algún polimorfismo (variantes de una secuencia génica), permite saber la susceptibilidad de un individuo a desarrollar la enfermedad de modo más severo en unas áreas geográficas que en otras, y en definitiva, saber si un individuo forma parte del grupo de población que queremos proteger. Esto es, conoceremos si los marcadores genéticos encontrados son característicos de nuestro país o bien están diferenciados geográficamente.
  Las investigaciones genéticas abren la puerta para localizar marcadores de expresión génica que hacen que unos individuos sean asintomáticos y cuántos otros estarán en riesgo grave. Obviamente, los estudios servirán para orientar en el tratamiento que reciba el paciente frente al Covid19, es decir, si los biomarcadores de una persona responden mejor que los de otra a un determinado tratamiento.

Ilustración del virus SARS-CoV-2 con su envoltura lipoproteica que lo hace más peligroso

   Desde el punto de vista de la sanidad ambiental, que es donde realmente me encuadro profesionalmente, es interesante decir que la información genética de cada persona y su interacción con el medio ambiente puede condicionar la predisposición que tengamos frente a la infección vírica, hasta el punto de que la respuesta de cada persona sea distinta frente al Covid19 en lugares más polucionados frente a ambientes saludables. 
   También hay que destacar la importancia de los estudios para identificar la capacidad de respuesta inmunológica frente a la infección vírica, de ahí la conveniencia de hacer test masivos de anticuerpos. Estos estudios son irrenunciables para tomar decisiones con fundamento. La presencia de inmunoglobulinas IgM y IgG, nos indicará si hemos superado la infección o si estamos en períodos ventana en la fase temprana del contagio. En fin, nuestros colegas nos irán contando, a ver por donde sale todo esto. Mientras tanto, paciencia y a seguir todo lo bien que se pueda.
   Para concluir os dejo un enlace sobre una iniciativa llamada Covid19 Host Genetics que no es más que una plataforma internacional colaborativa, coordinada por la bióloga Anna Planas Obradors, para contribuir al conocimiento global de la Biología de la infección y enfermedad producida por el virus de moda. 

jueves, 26 de marzo de 2020

La curva y su hombre

   La primera es sigmoidal y el segundo es el conocido epidemiólogo convertido en portavoz de gobierno para los asuntos técnicos del covid-19. Los biólogos estudiamos este tipo de curvas en Bioquímica (cinética enzimática de Michaelis-Menten) y en Microbiología (crecimiento bacteriano), donde se identifica una primera fase de subida exponencial, una segunda de ajuste lineal, posteriormente una fase estacionaria y finalmente el declive de casos. A nuestro hombre le están dando por todos lados, la del pulpo. Los medios de comunicación no paran de ensañarse con él, por sus mensajes erróneos y también contradictorios, e incluso por su aspecto en las comparecencias públicas. Hay quien habla de aspecto desaliñado y poco higiénico, sin cuestionar su capacitación, aunque la imagen también hay que cuidarla (serlo y parecerlo, deben ir unidos). No necesariamente con chaqueta y corbata. Quien no ha visto a los de chaqueta y corbata con zapatos sucios y olor a colonia mezclada con sudor. 

No todo se arregla con traje y corbata

   Aunque se le crítica ferozmente su ejercicio profesional por navegar a la deriva de las instrucciones de los políticos. Y aquí es donde está el motivo de mi entrada. Ya dediqué otras entradas a quien mueve los hilos entre las bambalinas de la Administración pública (aquí y aquí). No tengo duda de que a Fernando Simón lo están tratando como al "tonto útil", forzándole a decir lo que quiere el gobierno, en lugar de haber puesto en su lugar a un cargo político y no técnico. Llevamos escuchando lo de acercarnos al pico de la curva, a golpe de martillo pilón, pero de lo sustancial apenas se habla. O mejor dicho, no le dejan hablar.   Y se vuelve a repetir, el político queda a salvo y achicharran al profesional. Cada vez son mayores las voces que piden sin piedad, la dimisión de Fernando. Curiosamente no tanto por sus errores de comunicación sino por tragar con lo que dictan los políticos. Es decir, por su falta de coherencia: si profesionalmente piensas una cosa, y dices la contraria, debes irte. En este punto, las críticas de los medios, aunque no les falte parte de razón (lo del 8-M fue de traca), también son diabólicas por no tener en cuenta que seguramente no se puede dimitir tan fácilmente. O es que alguien cree que el epidemiólogo es un alma libre.  Pues no, no lo es. Muchos funcionarios están condicionados en sus destinos por diferentes razones: conciliación familiar (y si no, vete a donde se fue el Padre Topete), condiciones retributivas de pan y manteca, recortes competenciales de papel y lápiz (si no haces lo que te ordeno), jefes insufribles, y un largo etcétera, donde cabe incluir las amenazas invisibles.
   En mi relación con los epidemiológos que he conocido en el SAS y con algunos he trabajado conjuntamente, siempre me han dado la impresión de tener en común ser unos teóricos de despacho. Poco pegados a la realidad y se expresan como tal. Los ciudadanos necesitan de distinta nomenclatura. En cualquier caso es muy difícil ponerse en el pellejo del epidemiólogo, en un situación tan extraordinaria como la que estamos viviendo. Desde aquí le mando fuerzas y le deseo lo mejor. 
   En cuanto a la propia situación de confinamiento es muy desalentadora, se siente el nerviosismo generalizado cuando vas a los comercios abiertos autorizados (farmacia, super), ves a personas con paso ligero y expresión de temor (no digo miedo, pero sí mucha preocupación), peatones con pasamontañas a falta de mascarillas, el frutero que ha rescatado el vestuario militar de la mili, insultos entre clientes por no respetar la distancia de seguridad de 1 m, tensión entre los compañeros del centro de salud por la falta de medios de protección en cantidad y calidad viendo como aumentan las tasas de contagio entre los profesionales. Queremos trabajar como verdaderos profesionales, sin los remedios de la abuela, sin bolsas de basura, sin mascarillas de mercadillo, sin protectores faciales caseros de acetato, con test de diagnóstico fiables y sensibles, con una organización y coordinación homogénea, y por supuesto, con tomas de decisiones apropiadas en tiempo y forma. Si nos la estamos jugando, que sea con dignidad y no con tantos aplausos.
  Aquí me detengo para alzar la voz en defensa de los empleados no sanitarios que trabajan en los centros de salud y hospitales, que igualmente estamos expuestos al coronavirus, aunque en menor grado que un DCCU o una UCI. Viene al caso recordar que en el Congreso de los Diputados han cerrado con llave los despachos por el positivo de la Vicepresidenta, y ellos no son sanitarios. Pues imagínate en un centro de salud, donde vienen personas con síntomas y asintomáticos. Basta ya de hablar únicamente de profesionales sanitarios, estamos todos en el mismo barco, y trabajamos para que no se venga a pique. 
   Dicen que esta pandemia va a cambiarlo todo, que lo peor vendrá después, las relaciones entre países, las condiciones de transporte, recortes de personal y hasta la forma de trabajar. La verdad es que huele raro que quieran implantar el teletrabajo para unas pocas semanas y ya está, sin recursos y sin cultura organizativa previa. No somos de teorías conspiratorias, pero tampoco nos hemos caído del guindo.  En fin, es una situación muy penosa que todos deseamos que pase, y veamos la luz. 

lunes, 27 de enero de 2020

Apuntes tras lo del brote epidémico

   Cuando surge una crisis sanitaria con enfermos graves y fallecidos de por medio, todos los profesionales aprovechan para volverse reivindicativos ante las carencias de su situación laboral. En el caso de las intoxicaciones alimentarias y los brotes de legionelosis son habituales estas demandas. Me sorprenden las noticias periodísticas sobre lo que se aprende tras un brote, pues dejan mucho que desear. Y pueden resumirse diciendo que todo se arregla con mejores condiciones profesionales: aumento de plantillas de personal, más salario, mayor reconocimiento, y lo siguiente. Pocos se atreven a sumergirse en los problemas estructurales.


   Las inspecciones en salud pública no cuentan con un reglamento general de inspección que unifique criterios de actuación y procedimentales (recordemos que la Inspección de Trabajo y Hacienda, sí que lo tienen). No hay un abordaje integral de todos los profesionales competentes en el ámbito de salud pública. Aún seguimos con la estructura heredada de los sanitarios locales procedente de la etapa predemocrática y todavía no se han incorporado a los servicios de salud pública las titulaciones del marco Bolonia: Tecnología de alimentos, Biotecnología, Biología sanitaria, Química, Ingenierías sanitarias, etc. Uno de los retos inmediatos de la Administración sanitaria debería ser su reforma organizativa conforme a los nuevos tiempos, y dejar de estar supeditado a los intereses de colectivos funcionariales y grupos de presión.
   Es justo decir que la falta de profesionalización de los inspectores habilitados (pues no tienen nombramiento público de inspectores) no es lo que está detrás del control de empresas fraudulentas relacionadas con los brotes epidémicos. A mi juicio está involucrada la falta de profesionalidad de quienes montan un negocio sin una capacitación mínima adecuada y las insuficientes exigencias a la hora de otorgar una licencia de funcionamiento en industrias de riesgo.  
   Sin embargo, que los inspectores reivindiquen mejoras profesionales al socaire de un brote epidémico, no me parece la mejor forma de abordar las necesidades de una profesión. De esa manera se simplifican burdamente las carencias profesionales y el problema propiamente dicho (¿porqué ocurrió el brote? ¿porqué entró un agente patógeno en una industria y luego salió de ella con destino a los consumidores?). Es fácil caer en reduccionismos absurdos del tipo: si me reconocen como personal sanitario (vía nuevo MIR), aumentan las plantillas de inspectores y nos reconocen la carrera profesional, se hubiera actuado mejor e incluso no habría aparecido el brote. Que cada uno haga sus propias valoraciones. Se puede especular todo lo que se quiera.
   Soy de los que piensa que mejorar la capacitación de un profesional siempre es bienvenida, pero a la vez hay que preguntarse ¿a qué coste? ¿Hay que implantar una nueva especialidad MIR para minimizar la tasa de incidencia de brotes alimentarios? ¿Tenemos que pagar todos los ciudadanos con nuestros impuestos una nueva formación MIR (cuando la actividad inspectora no demanda tales exigencias para funcionar correctamente)? Por ejemplo, en el caso de la Enfermería se implantó el EIR, y por supuesto, ahora todas reclaman mejoras retributivas a cuenta de la mayor exigencia de formación para ejercer profesionalmente. ¿Era tan necesaria tanta especialización para desempeñar adecuadamente los cuidados enfermeros esenciales, a costa del erario público?. Y no me refiero a determinadas especialidades de servicios asistenciales, donde la capacitación es más compleja y exigente. Las profesiones tienen potestad de autoregulación a través de sus Colegios profesionales, estableciendo requisitos muy exigentes para su ejercicio profesional que indudablemente ofrecerán mejores garantías, pero considero que ese precio inflado no lo tiene que pagar la ciudadanía. Alguien tiene que poner pies en pared y parar esta bola de nieve de superespecializaciones, hiper-regulaciones y sobrediagnósticos que inexorablemente conducen a aumentar más demanda, en muchos casos innecesaria. El Ministerio de Sanidad está trabajando en los criterios necesarios para crear una especialidad sanitaria, y que no dependa de los intereses del gobierno de turno, partidos políticos o de los propios sindicatos. A buenas horas mangas verdes!


   En este contexto, es conveniente mirar a Europa, para conocer como se regulan determinadas profesiones sanitarias y comparar si en nuestro país se están haciendo concesiones inasumibles por cuestiones político-sindicales. En otras entradas señalamos la situación de España con respecto a la Genética, que lo sitúa en el único país europeo donde no está regulada como especialidad sanitaria. Detrás de esta decisión hay muchos intereses económicos, corporativos y de competencia interprofesional. Entretanto, los perjudicados son los propios profesionales y las garantías de este tipo de servicio a la población.
   En el caso de los servicios de salud pública ¿tenemos que integrar servicios de salud animal dentro de las prestaciones sanitarias de salud humana? En Europa no ocurre así, están diferenciados ¿Se consideran prestaciones sanitarias las actividades de control de una industria alimentaria? Pienso que no. Y en este sentido, el gobierno de Andalucía tiene que poner orden y reestructurar sus servicios de salud pública. Actualizar las titulaciones y profesiones competentes, reactivar la carrera profesional en sus diferentes categorías, reglamentar los servicios de salud pública (en lugar de haber creado múltiples unidades sin regulación y a la carta, donde cada año cambian las condiciones de trabajo), acuerdos para involucrar a las administraciones locales en el desarrollo de sus competencias sanitarias, entre otros aspectos. Quizás falte un liderazgo sólido y convincente en este sector profesional, tanta indecisión y falta compromiso para reforzar y consolidar los servicios de salud pública no beneficia a nadie.

viernes, 27 de diciembre de 2019

Otra tragedia por ahogamiento en una piscina de Mijas

   En esta ocasión han fallecido 3 miembros de una misma familia en una de las piscinas del Club la Costa de Mijas (pulsa aquí). Desde el primer momento se barajó la hipótesis de que uno de los menores quedará retenido bajo el agua por el efecto succión del sistema de desagüe del fondo del vaso, algo que es inusual, pero ocurre. En el intento de salvar a la menor, padre y hermano de la víctima mueren ahogados, probablemente por no saber nadar (que no es lo mismo que rescatar). La hipótesis quedó descartada por cuanto la autopsia no reveló señales de succión en alguna parte del cuerpo o extremidad de la menor. Cuando se produce este fenómeno de succión es muy difícil despegar a la víctima debido a la fuerza de aspiración creada por el vacío generado durante la recirculación del agua de la piscina. Ocasionalmente, el atrapamiento puede ser mecánico y no por succión, debido al enredamiento del pelo en las rejillas o bien de algún elemento ornamental (lazos, coleteros, cordón, bisutería). Por eso es muy importante que todas las piscinas tengan un botón antipánico, bien señalizado, para interrumpir el funcionamiento de la bomba de impulsión de la depuradora (también hay sistemas warner de detección de vacío y parada automática). No es un requisito legal tener este interruptor, y por eso es inusual que las piscinas lo tengan. Nos queda la esperanza de que los titulares de piscinas no se limiten al mínimo legal y amplíen las previsiones de seguridad en sus instalaciones, por el bien de todos los usuarios.


Analizaremos dos aspectos de la piscina, a partir de la noticia cubierta por los medios de comunicación, cuyos periodistas me han parecido poco cuidadosos y sensibles con la investigación de los hechos. Por un lado, la obligación de disponer de socorrista fue descartada por el responsable de la urbanización aludiendo a que la superficie de lámina de agua es inferior 200 m2 (leer aquí). Pues bien, aquí podría existir una interpretación errónea de la normativa por cuanto la obligación de disponer de socorrista se calcula a partir de la suma de todas las superficies de lámina de agua que tenga la urbanización, incluidos los vasos infantiles (art.17.10 Decreto 485/2019). Y el club la costa es un conjunto residencial que dispone de múltiples vasos repartidos en distintas fases. En consecuencia, si los responsables del Club tienen una única licencia para toda la urbanización significa que estaban obligados a tener socorrista en los vasos donde murieron ahogados las tres personas. Si no es así, debieron disponer de tantas licencias municipales como vasos. Y esto no es lo habitual, por el coste que ello supone. Dudo que las autoridades competentes hayan investigado este particular.


Un segundo punto controvertido es que la víctima cae al vaso tras sufrir un resbalón, y algún medio se apresuró a decir, que el resbalón fue fortuito (consulta aquí). Vamos a ver, la piscina está obligada a tener suelos con adecuada resistencia al deslizamiento en ambientes acuáticos y para pie descalzo. Esto habría que comprobarlo. Por las fotos parece que se trata de materiales anticuados que han podido perder sus propiedades antideslizantes, si es que las tuvo adecuadamente en su origen.  Entonces, la pregunta que nos podemos hacer es porqué algún medio, no todos, dice que el resbalón ha sido fruto del azar. Sutilmente se culpabiliza a la víctima de una distracción, descuido o mala posición. Y es que ¿alguien ha realizado un ensayo de resistencia al deslizamiento durante la investigación? Sinceramente, no lo creo. Si la víctima resbaló debido a deficiencias en las condiciones de seguridad de los suelos de la piscina (factor contribuyente aunque no sea la causa primaria del ahogamiento), pues es una esperanza para poder reclamar una indemnización, que se le abre a una familia destrozada por este luctuoso suceso. La víctima no tenía porqué resbalarse por un mal funcionamiento del servicio.


P.D.: Aparecen versiones contradictorias en cuanto al reconocimiento médico de la menor y los resultados de la investigación del sistema de circulación del agua. Para arrojar algo de luz sobre esta difícil tarea, diremos que debe comprobarse que el desagüe tenga una cubierta antiatrapamiento según norma UNE 13451 (no es válida cualquier rejilla), como primera barrera defensiva. Pero esto es insuficiente. Además, la prueba pericial debió incluir la medición de dos parámetros críticos: presión negativa (vacío) y que la velocidad de flujo sea inferior a 0.5 m/s. Otro aspecto clave que propicia fenómenos de succión es un diseño hidráulico inadecuado, sin suficientes puntos de impulsión, que la bomba esté incorrectamente dimensionada (trabajando forzada a velocidades criticas >50 m3/h*m2) y que la longitud de las tuberías sean demasiado largas y con secciones pequeñas. Los atrapamientos (en sus 5 modalidades) están bien documentados en la literatura científica y en España se cobran anualmente la vida de 4 personas, principalmente menores de entre 2 y 16 años, quedando pegados a cualquiera de los drenajes de la piscina, sea un limpiafondos, un sumidero o sentarse sobre la tapa de un skimmer.

Algunos medios, no quieren una mala propaganda de las instalaciones de sus municipios. Insistimos en que cubrir noticias de este tipo, debe hacerse con más rigor. Nuestro pesar por las víctimas y familiares, y desear que este año nuevo 2020, vayamos a mejor. 

miércoles, 31 de julio de 2019

Denuncias disimuladas en Salud Pública (y II)

   Continuamos con una entrada anterior, donde sacábamos a relucir los equilibrios ocultos que mueven la relación Políticos-Administración, poniendo algo de pimienta en este post con un conjunto de casos del pasado, para que el lector se haga una idea de la tramoya que funciona detrás del gran teatro de lo público.

Tenemos gobernantes que siguen con la boina acicalada.

1. Piscina con múltiples fugas de agua. Y os preguntareis lo que tiene de particular algo tan habitual (defectos en la construcción) en este tipo de instalaciones. Pues que la piscina formaba parte de un proyecto residencial de lujo y el promotor quería su Licencia rapidita, sin objeciones. No era un defecto irresoluble, pero sabemos que quien compra una vivienda, ya conoce lo que es que le entreguen sus instalaciones con vicios ocultos, y cómo actúa el promotor una vez concedida la Licencia. Sin ir más lejos, en mi propia Urbanización hemos tardado 10 años en que nos indemnicen, tras largos y costosos pleitos. El informe del técnico reflejaba esta infracción (fallos graves de impermeabilidad del vaso y funcionamiento anómalo del circuito de depuración). No eran hilillos de agua ni de plastilina, sino verdaderos caños de agua por tres puntos, que en determinadas condiciones podían propiciar fenómenos de succión (de bañistas) por anomalías en la presión y velocidad de recirculación. El informe sanitario está previsto para el proyecto de construcción, pero en este caso no se entregaba el proyecto al profesional que lo valora, haciendo caso omiso al trámite reglamentado. Y al momento de emitirse el informe desfavorable (el mismo día de conocerse) sobre la base de una visita pero sin disponer de los datos técnicos, automáticamente se iniciaron las presiones de la autoridad sanitaria para resolver en favor del empresario, hostigando al profesional por vía de la Gerencia (con los modales propios de la cabra de la Legión) para que cambiara el sentido de su dictamen, y de lo contrario, pues acudían a otro técnico afecto al régimen quien transformaba -a su libre arbitrio- una infracción en una incidencia sin repercusión sanitaria, pese a tratarse de una exigencia reglamentada. Este empresario tuvo suerte, otros tuvieron que hacer cola.  

2. Aguas de consumo de un Hotel sin tratamiento desinfectante. La legislación sanitaria española obliga a desinfectar las aguas de consumo humano mediante la instalación de sistemas de cloración. Es sabido que el consumidor suele ser refractario al sabor del agua a cloro, hasta el punto de que las aguas sin ese sabor suele servir como reclamo de calidad, aunque a costa de las garantías sanitarias. Con motivo del trámite de licencia municipal de apertura de un Hotel rural, se nos participó la emisión de un informe sanitario, donde exigimos la dotación de un clorador para asegurar un abastecimiento sanitariamente seguro de las aguas suministradas en los diferentes servicios del hotel (cocinas, fuentes, agua caliente sanitaria...). Sorpresivamente, la propia autoridad sanitaria se interesó personalmente en conocer las razones por las que se exigía clorar las aguas de una captación localizada en plena sierra montañosa. Se explicó por activa y pasiva que las normas sobre legionelosis, aguas de consumo y alojamientos turísticos recogen explícitamente la obligatoriedad de clorar el agua. No había debate, pues ni siquiera era un nuevo requisito fruto de un cambio normativo. En lugar de que la autoridad sanitaria hiciera labores pedagógicas ante la dirección hotelera sobre la necesidad de desinfectar sus aguas, respaldando al funcionario, su papel era tibio cuando no desleal. ¿Qué narices hace un Delegado de Salud interesándose por un clorador de un Hotel?....lo que la verdad esconde.

3. Vertido de purines a un arroyo en zona agraria. La competencia en materia de dominio público hidráulico reside en el Organismo de Cuenca, dependiente de los Departamentos de Medio Ambiente, que tienen la competencia sobre el medio natural. Por su parte, las Departamentos de Salud no tienen la competencia sobre la gestión, vigilancia y control de las aguas superficiales y subterráneas. En su lugar, desde Sanidad se vigilan los abastecimientos de agua para consumo humano de la población. No interviene para litigios entre particulares. Sólo en el caso de estar comprometida la salud de la población debido a la contaminación de una captación o sondeo practicado en un arroyo, Sanidad tiene capacidad para intervenir por infracciones en materia de salud pública. No era el caso, porque estábamos en zona agrícola, no había sondeos en el arroyo y tampoco núcleos de población cercanos al foco contaminante, que pudieran verse afectados por los posibles efectos desencadenados por el vertido (ej. malos olores o proliferación de vectores nocivos). Es uno de los casos en los que, pese a existir un vertido ilegal, en lugar de participar al Organismo de Cuenca que es lo lógico y normal, se busca utilizar la salud pública como coartada, o bien como estrategia judicial por un litigio entre particulares. Los responsables de Salud no derivaron al denunciante al Organismo de Cuenca, sino que quisieron darle cobertura a sabiendas de que no había materia, aventurando a los funcionarios de su propio departamento. 

4. Intoxicación por percloroetileno en el ámbito laboral. Se trataba de una empresa textil donde un pequeño grupo de trabajadoras tuvieron problemas de salud por exposición a un químico empleado para el tratamiento de los tejidos. Todo un culebrón con tintes de guerra política. El propietario o accionista mayoritario de la empresa era el alcalde del pueblo. Y vieron la oportunidad para inmiscuirse (pringando a los demás, claro) en las competencias de salud ocupacional (dependientes de Trabajo e Industria, no de Sanidad), con tal de caldear el ambiente laboral (era una de las empresas con más empleados de un pueblo con 6.000 hab). Lo sacaron en prensa, con tal de sacar rédito político.

    Estimados lectores, así funciona la política entre bambalinas, sin pudor alguno con los funcionarios ni un mínimo de respeto a los servicios públicos. Al principio te sorprende de que cualquier trámite (sea de un particular, empresa, asociación...) tenga tanto de trasfondo político. Luego te acostumbras a ver que es lo habitual. Cuando aprendes la lección y a saber defenderte un poco, te apartan del trámite y vuelven a elegir a un novato o a alguien con aspiraciones (a plaza fija, destino goloso, carguito) y de los suyos. Al final acabas asqueado, y siempre cuidando que no te salpique. Aunque esto es bien difícil, sabiendo que los funcionarios son utilizados como escuderos de los de más arriba.