miércoles, 7 de abril de 2021

#BiologiaSanitariaYa

 El título de la entrada corresponde a la campaña reivindicativa que el colectivo de biólogos ha iniciado para luchar por su reconocimiento como profesión sanitaria. Indudablemente, nos adherimos a esta iniciativa en el portal Change.org, donde llevamos más de 10.000 firmas y os pido a todos los lectores del Blog que la hagáis viral en vuestras redes sociales y contactos. Pincha en este enlace y firma 

  

Para los que no lo sepan, los que peinamos canas llevamos muchos años en la lucha por el reconocimiento sanitario de los biólogos de la Salud Pública, mucho antes de la Ley 44/2003 (LOPS), y no nos hemos limitado a firmar y ya está. Los que están en su poltrona universitaria (salvemos al Decano de Ciencias de la UCM), estudiantes y egresados, debéis saber que nos hemos echado a nuestra espalda incontables reuniones (Sindicatos-Administración-Asociaciones) con desplazamientos a Antequera y Sevilla pagados de nuestro bolsillo, con mucho sacrificio personal y familiar, además del profesional. A lo que hay que añadir que desde el año 1999 hemos participado a los Colegios Profesionales de Biólogos, información puntual e informes de situación, para que desde este estamento actuaran no sólo por el reconocimiento sanitario, sino también por aumentar los efectivos de biólogos en servicios públicos donde estamos vetados, consecuencia de la herencia recibida de la etapa predemocrática (y que los farsantes progresistas han permitido, tocándole las palmas al del bigote que firmó la LOPS). Hemos clamado en el desierto y para más señas, durante este dilatado período de más de 20 años, elaboramos y elevamos las siguientes acciones a donde corresponde: 

 

- Propuesta de mejoras profesionales de biólogos al titular de la Consejería de Salud 

- Petición a la mesa de la sanidad del Parlamento de Andalucía sobre la necesidad de biólogos en la sanidad ambiental y salud pública andaluza 

- Alegaciones al Decreto de Plantillas de Personal del Servicio Andaluz de Salud en favor de servicios multidisciplinares y pluriprofesionales y en contra de la supresión de categorías profesionales. 

- Alegaciones a la Ley de salud pública de Andalucía, incluida la vertiente de recursos humanos. 

- Alegaciones y demanda judicial a la Consejería de Salud, por exclusión de los biólogos de la red de alertas epidemiológica, (vertiente de salud ambiental: legionelosis, brotes hídricos, intoxicación química, vectores transmisores,...). 

- Informe para la Comisión Nacional de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud, para el reconocimiento sanitario de los biólogos. 

- Propuesta de reforma de la atención primaria para el grupo de trabajo del Sindicato CC.OO. abordando la reestructuración de plantillas de personal, que posibiliten la entrada de biólogos a los servicios sanitarios públicos. 

- Alegaciones al real decreto por el que se aprueba el registro estatal de profesionales sanitarios, proponiendo la incorporación de biólogos no-BIR en sus diferentes especialidades no reguladas. 

- Reclamación del reconocimiento sanitario de los biólogos que desempeñan actividades profesionales de sanidad ambiental en el sistema sanitario público, dirigido a las autoridades gubernamentales y principales representantes de los trabajadores del sector público. 

- Mi memoria no da para más... 

 
Hemos complementado estas actuaciones con publicaciones en revistas de sociedades científicas (SESPAS, SESA, SAMFYC, SEMG, APA), en redes sociales y el presente blog, con tal de sensibilizar del problema y recabar el apoyo efectivo (que no solidaridad de cartón) de los compañeros para unir fuerzas en los objetivos que nos unen. Con todo lo expuesto quiero significar que no basta estar en una asociación, en un colegio profesional, una sociedad científica, en un partido político o sindicato, hay que currar más allá de tu labor estrictamente profesional, y no se puede esperar a que lo hagan los demás. Porque así no se consigue nada. Necesitamos personas más cooperadoras y con un poco de altruismo. Al final todos acabamos por conocer lo que hacen unos y otros, de nada sirve el postureo y que se vaya la fuerza por la boca. Que den un paso al frente los Decanos, catedráticos de las especialidades implicadas, con algún manifiesto, artículos, redes sociales, etc (sin pelos en la lengua, por favor).

 

Pasando a comentar la traición del Gobierno, abordada en el post anterior, diré que la injusticia y el agravio es de tal envergadura que rompe cualquier principio de la lógica, hasta el punto de hundir en el fango al talento profesional de tu propio país. Vamos a ver, no estamos hablando de unas condiciones laborales precarias equiparables a las de cualquier otro colectivo con problemas. Lo que aquí se trata es de un colectivo que no tiene categoría profesional identificable, visible socialmente, con carrera profesional y cartera de servicios normalizada, que no es nueva, sino que llevamos toda una vida laboral trabajando, dando lo mejor de cada uno, con resultados encomiables. Sin embargo, los responsables del Ministerio de Sanidad y, por tanto, sus superiores deciden incumplir su compromiso de regular las actividades y servicios que ya venimos realizando desde hace más de 25 años. No hay explicaciones públicas al respecto. Traigamos las que se hablan de tapadillo. 


Algún medio de comunicación ha tirado de la lengua a la Ministra, y ha dado pistas diciendo que van a aplicar el test de proporcionalidad para la regulación de las profesiones. El famoso test lo explicamos en un post anterior, y se aplica para liberalizar a las profesiones sanitarias existentes, porque la Unión Europea dió un tirón de orejas a España, por su flagrante corporativismo sanitario que bloquea el acceso de otras titulaciones competentes distintas a las clásicas de Medicina y Enfermería. Es decir, el test no está pensado para aplicarse a la biología sanitaria (sin regulación) sino para liberalizar profesiones sanitarias actuales. Parece que quieren aplicarnos todas las armas burocráticas posibles, con tal de demorar y demorar hasta aburrirnos, y que sigan los mismos.  

 
No es casualidad que en el debate sobre la especialidad de Genética clínica, el director de ordenación profesional del Ministerio de Sanidad, se le sobrentiende que son los médicos los que deben liderar dicha especialidad, pese a que actualmente está representada mayoritariamente por biólogos (n>1100 efectivos), que son las que la han implantado y desarrollado las Unidades de Genética en el SNS. Los demás contertulios apostillan que es una especialidad pluriprofesional y que la especialidad se llama genética clínica, y no médica. No tiene desperdicio lo del directorzuelo, que igual piensa que los biólogos sólo sabemos de genética mendeliana, desconociendo a Francis Mojica (fundador del CRISPR) o a Ginés Morata (Príncipe de Asturias), por citar ejemplos sobresalientes de nuestro país.  Hay decanos del COB que se sorprenden de la formación y visión anticuada de los representantes ministeriales. Se nota que no tienen experiencia en estas lides o no han conocido negociaciones sindicatos-Administración. Además, eso está muy extendido en grupos de edad mas veteranos de distintas categorías laborales, incluida la clase médica. Lo importante es que al margen de la predisposición y dudosa capacidad gestora de los nuevos directivos, es poco verosímil que actúen caprichosamente y con discrecionalidad absoluta. Su cambio de criterio no es sobrevenido y estaba predeterminado por sus superiores. No seamos ingenuos, las decisiones de gran calado no se improvisan. A nadie le extraña la pericia de los políticos para engañar y dilatar las actuaciones. Ningún superior del Ministerio ha dado explicaciones, ergo, forman parte del juego.


Y como era de esperar cuando el río suena, agua lleva. Surgen más reivindicaciones de otros colectivos que no se sienten bien representados, buscando un Pacto por la Sanidad. Lo cual aprovechara el Ministerio para decirle a los biólogos que como vosotros tengo más en la lista de espera. Insisto, el caso de los biólogos no tiene parangón porque es que no tienen categoría con carrera profesional en muchas de las especialidades donde trabajan: Genética, Embriología, Nutrición, Salud Pública, Biología Forense, Investigación biosanitaria, Toxicología, Biobancos, etc. En una entrada anterior arrojamos numerosas pistas sobre el enfoque interesado en la regulación de las especialidades sanitarias (leer aquí). Pensemos que si cada profesional o categoría tiene unas responsabilidades y funciones bien definidas, ¿para qué inventan la clasificación sanitario/no sanitario?. La respuesta está en que todos quieren ser tratados laboralmente igual que los sanitarios.

 
Entretanto y con la que está cayendo por la pandemia, las autoridades políticas afirman haber comprendido la importancia de la Salud Pública. O sea, que necesitaban una catástrofe para darse cuenta. Otra frase hueca, para lucir en los telediarios. Espero que se hayan dado cuenta de que la Medicina y parte sus campos de conocimiento forman parte de la Biología. Los anteriores representantes dicen que nos apoyan (Rodrigo y  Luisa). Pues ya están tardando en mojarse y contarnos que es lo que está pasando con los biólogos. 

 

Para concluir, os dejo como guía la contribución de los biólogos que trabajamos en sanidad ambiental dentro los distritos sanitarios y áreas hospitalarias del Servicio Andaluz de Salud. Nuestros principales logros se resumen: 


- Mejora de resultados en salud avanzando en indicadores de salud ambiental: calidad de las aguas de consumo, prevención de la legionelosis en instalaciones de riesgo, vigilancia de las aguas de baño, seguridad química, gestión de incidencia sanitaria producidas por vectores transmisores de enfermedades, incluida la investigación.

- Haciendo efectivo el derecho a la protección de la salud pública, contribuyendo con conocimiento experto y especializado en sanidad ambiental, suministrando información objetiva y contrastada, interpretando datos científicos, caracterizando factores de riesgo, proponiendo de medidas correctoras y de control, proporcionando criterios para la toma de decisiones a las autoridades sanitarias... 

- Jugando un papel esencial para el cumplimiento de estándares y legislación en salud ambiental, para mejorar la provisión de servicios, con profesionalidad e independencia. A tal efecto evaluamos programas públicos de salud ambiental, valorando criterios, estructuras, procesos, recursos y resultados obtenidos que servirán para priorizar actuaciones sobre la base de un análisis fundamentado, que repercutan positivamente en la salud pública y comunitaria. 

 

miércoles, 24 de marzo de 2021

Biólogos indignados. Otro varapalo a los del sector sanitario

Indignación es poco: El Ministerio de Sanidad da marcha atrás en su compromiso de reconocer la condición sanitaria a los biólogos que ejercen profesionalmente en la Sanidad Pública y Privada (leer aquí y aquí). No era una promesa ni un ya veremos, sino que era un compromiso (un obligación contraída con plazos de ejecución en 2021) adquirido por las autoridades competentes para sacar del limbo profesional a miles de biólogos del ostracismo y de la precariedad laboral. Intentaremos no dejarnos llevar por las emociones y buscar la lógica a esta decisión ministerial, del si te ví no me acuerdo o un "prometer hasta meter ...y una vez metido se acabó lo prometido".

Como antecedentes diremos que hay multitud de biólogos trabajando sobre todo en la sanidad pública, en especialidades profesionales no regladas en España, pero sí en el resto de Europa. Se lleva trabajando muchos años (otros colectivos van de oportunistas, nosotros vamos en serio), llegando incluso al Parlamento europeo ante la cerrazón de los políticos españoles. Esta situación tan sangrante lleva alargándose en el tiempo por más de 20 años. Es más, algunos de mis compañeros se acaban de jubilar llevando a cuestas más de 30 años de ejercicio profesional en Salud Pública (como especialistas en Sanidad Ambiental). No es el único campo laboral, además tenemos la reproducción humana asistida (Embriología, fertilización, inseminación...), Genética clínica (Genotipado, consejo genético, cribados, terapia génica, las famosas PCR...), Toxicología, Investigación biosanitaria, Citología, Biobancos, Nutrición, Biología forense, etc. 

Con la aprobación de la Ley 44/2003 (LOPS), los del PP dejaron fuera de juego a todos los biólogos de estas especialidades y campos profesionales, sin regulación y subempleados en categorías laborales "low cost" (técnico de laboratorio, titulado general, técnico de apoyo...). Ahora llegó el turno de los sociatas, y donde dije digo ahora digo Diego. Ambos dan a entender que la única realidad es la jurídica (lo que digan las leyes), la social se ve que no les conviene, y las nuevas profesiones emergentes, tampoco. El mundo en que viven se les ha quedado chico.

Se comprometieron a reconocer el carácter sanitario de los biólogos que trabajan en Sanidad por medio de la figura de un Máster profesionalizante (y otras vías de acceso extraordinarias). Y ahora resulta que, en palabras de Vicenç Martínez Ibáñez -Director Gral de Ordenación Profesional, ni sabe ni quiere saber del asunto. Y luego sigue remachando su Subdirectora, Pilar Carbajo, con un punch de izquierdona, al decir que no pueden seguir ejerciendo actividades sanitarias, quienes no tienen reconocida esa condición. Esta va de sobrada y el otro de suavón. Estamos de acuerdo en que estos personajes se compran una maceta y acaban por perderse en la jungla. Puede leerse entre líneas que son áreas profesionales sin regulación, y que por tanto, no pueden catalogarse como sanitarias puesto que en ellas ejercen profesionales que no lo son. Claro que ella, comunica con formas chulescas. A mi no me extraña su estilo comunicativo, porque comparte el patrón de los gerentes sanitarios colocados por el gobierno socialista andaluz, que me ha tocado conocer: deslenguados, desvergüenza y falta de respeto, hasta donde queráis imaginar.

El cambio de decisión de los políticos recuerda a los trileros

Lo sorprendente es que a la vista de los miles de afectados (estimo que más de 5000 personas), no ofrecen la más mínima explicación del porqué del cambio de rumbo. Incumplen sus compromisos, pero también su responsabilidad como políticos. Quizás hayan recapacitado y opten por regular una a una cada especialidad, según el proyecto de real decreto que establece los requisitos para reconocer especialidades sanitarias. Aunque podría ser muy razonable, no sería incompatible con reconocer ahora mismo, antes de jubilarlos, a todos los profesionales que llevan toda una vida trabajando sin su justo reconocimiento social, retributivo y profesional. Si nos meten en el laberinto jurídico acabarán por enterrarnos de por vida.

Hay quien apunta a que detrás de todo esto está el móvil económico, pues reconocer a miles de profesionales la condición sanitaria conlleva mejorar los conceptos retributivos (carrera profesional, niveles, complementos,..) en consonancia con la responsabilidad, nivel de conocimiento y exigencia del puesto. Otros señalan las presiones corporativistas que ejercen las profesiones tradicionales (Medicina, en especial) pues supondría reconocer el liderazgo social y profesional a los biólogos en campos punteros donde apenas hay representación médica (léase Genómica de precisión y Embriología). Para muestra un botón. Recientemente se celebró una Jornada titulada "Especialidad genética clínica: una urgencia en España" donde puede apreciarse como el ínclito Vicenç Martínez, solo hace repetir sutilmente "Genética médica", mientras que la moderadora habla de "Genética clínica". La diferencia es obvia, la Genética es multidisciplinar y pluriprofesional, siendo mayoritaria la presencia de biólogos en España y en muchos países europeos. No por nada, es que la Facultad de Medicina no tiene troncales de Genética, en el mejor de los casos la tratan con algún tema suelto. Pero no están dispuestos a reconocer la realidad. 

Los biólogos han pasado de la cara de sorpresa a la de terror

Seguro que en su fuero interno, los biólogos dirán "lo sabía...otro ladrillo en el muro". Un servidor se pregunta porqué esto sólo ocurre en España, y no en el resto de Europa. Necesitamos de algún Filósofo (absténgase Illa y Gabilondo) que nos oriente. Esto pasa de castaño a oscuro, de biólogos de bota y bata, pasamos a los de alpargata (Guerra se equivocó de profesión cuando dijo en un mitín "No descansaré hasta conseguir que el médico lleve alpargatas", ellos siguen con zapatos de charol y nosotros vamos con una hojita de parra delante y otra detrás, por si acaso). 

sábado, 20 de febrero de 2021

La Universidad como agencia de colocación

 Son recurrentes las noticias sobre la crítica hacia la Universidad como fábrica de desempleados. En contraposición, desde el estamento universitario se replica que la Universidad no es una agencia de empleo. A bote pronto, me parece una respuesta a la defensiva, evasiva  e impropia de quienes forman parte de una institución educativa (o al menos este creo que es uno de sus fines). Es un tema muy discutido en las redes, con la endogamia como telón de fondo, asunto que tiene muchas aristas. Mayoritariamente en nuestras universidades tenemos investigadores y docente muy trabajadores, aunque pienso que los perfiles son inadecuados y muy mejorables. No es tanto el debate de no elegir adecuadamente o que se queden los mejores, propósito que es poco realista y está idealizado. Pongamos por caso, la incompatibilidad de caracteres, perfiles ideológicos e incluso prioridades en la vida, a veces dan al traste con las aspiraciones de excelentes estudiantes, que acaban por alejarse del mundo universitario. Esto es, entre las variables en juego no sólo participa el expediente académico, y ya veremos si eres capaz de trabajar en equipo y a qué precio, el umbral de tolerancia al ordeno-mando, el someterte al imperio del catedrático de turno, compañeras insufribles, etc. Por tanto, el componente humano y social puede ser determinante frente al académico a la hora de ocupar puestos relevantes.

   Hay una parte de la Comunidad universitaria que silba con las manos en los bolsillos cuando se habla de la precariedad y el subempleo de los egresados, como si no fuera con ellos.  Sobre este particular hay voces que demandan propuestas sobre cuál debe ser la misión de la Universidad del siglo XXI. Sabemos que, generalmente, las titulaciones universitarias capacitan para el ejercicio de una profesión (no todas, vale), y esto no debe ser ajeno a quienes dentro de la Universidad consideran que no tienen la obligación de buscar trabajo a los postgraduados. Si me preparas para el ejercicio profesional, algo tendrá que ver el profesorado en el éxito de ocupación de sus titulados. He dicho algo que ver, que puede ser bastante. Sin embargo, nadie dice que les busques y encuentres trabajo a los titulados, cosa que es una verdad a medias, pues es vox populi que muchos de los que se dedican a la investigación son el paradigma de la endogamia, y muchos de los que están en consultoras y administraciones públicas han sido recomendados apasionadamente por responsables de departamentos y cátedras universitarias. 


Recreación de entrevista laboral donde ya tienen al candidato seleccionado de antemano

   Parece que no está bien aceptada la crítica sobre impartir titulaciones que no encuentran su sitio en la sociedad, aunque sea por razones no siempre imputables a la Universidad. A su vez, tampoco se admite el adecuar el número de facultades y/o titulaciones a las tasas de ocupación laboral, porque en este caso afectaría al empleo dentro de la propia Universidad. Es que ni siquiera se ofrece la mínima información  sociolaboral para que los alumnos sepan a que se exponen cuando se matriculan en una Facultad, y a qué se tienen que enfrentar en el futuro inmediato. Es una obligación moral aportar dicha información para que nadie se lleve a engaño. No se puede estar predicando con todo lo que prometen los estudios científico-tecnológicos, para luego acabar limpiando W.C. en Londres. Hay quien piensa que las familias de clase trabajadora están sosteniendo con sus ingresos e impuestos a titulaciones sin futuro laboral, a costa de que únicamente trabajen en lo propio, aquellos que han tenido la fortuna de ser apadrinados por los departamentos universitarios más influyentes. Recuerdo algún comentario de mala baba, sugiriendo que es peor tener desempleados incultos que aquellos que han pasado por la Universidad. En fin, argumentos de Pepe gotera y Otilio, en boca de autoridades públicas.


No pocos universitarios aceptan subemplearse

   En EE.UU. el tema del desempleo universitario llegó a Tribunales, por entender como fraude el ofertar plazas que luego no absorbe el mercado laboral, teniendo en cuenta que allí, el coste de los estudios es importante hasta el punto de hipotecarse por todo lo alto. En nuestro país el coste económico de los estudios no es tan extremo (según se mire el nivel adquisitivo), pero el tiempo, recursos  y esfuerzo son lo suficientemente importantes como para que las autoridades se impliquen en buscar soluciones. Desde luego, no debería hacerse la vista gorda a este panorama, y ya es hora de tener una actitud comprometida con nuestros estudiantes. 

miércoles, 20 de enero de 2021

Comunicación de riesgos químicos en la web

 Recuperamos una entrada para mostrar la actividad investigadora en sanidad ambiental, por medio del artículo titulado "Vigilancia de la publicidad de productos químicos para piscinas comercializados por internet" (descargar aquí), publicado en la revista española de comunicación en salud de la Universidad Carlos III de Madrid. El resumen es el siguiente:

La comunicación de los peligros asociados a los productos químicos es un aspecto fundamental para mejorar la confianza de los consumidores en el comercio electrónico. Objetivo: Examinar las indicaciones de peligro reglamentarias asociadas con productos químicos para piscinas puestos a disposición de terceros a través de su publicidad por internet. Metodología: Se seleccionaron aleatoriamente 40 productos químicos peligrosos (100% mezclas químicas) de piscinas comercializados en tiendas online a través de internet procedentes de 8 empresas con sede social en Andalucía. Resultados: Predominaron los productos sin indicaciones de peligro visibles junto a su publicidad (n=25). Las indicaciones de peligros en las etiquetas de los productos en la web resultaron ilegibles. Únicamente 3 productos mostraron los códigos y frases de peligro visibles en el sitio web. Conclusión: La protección de consumidores y usuarios de comercio electrónico en materia de seguridad química puede verse comprometida debido a la falta de información relevante sobre la peligrosidad de los productos comercializados a través de internet.



domingo, 20 de diciembre de 2020

¿Quiénes están obligados a colegiarse en el campo de la Biología?

  La respuesta desde los Colegios Profesionales es sencilla y directa: es una obligación legal para aquellos que ejercen la profesión de biólogo. Claro que, si seguimos preguntando por cuáles son las condiciones inequívocas para saber cuándo se ejerce una profesión, a qué están esperando los que tienen que explicarlo. La cuestión de fondo es jurídica, y no admite generalidades que induzcan a la confusión. Parece claro que quien tenga nombramiento como biólogo debe colegiarse, pero si no te han exigido específicamente la titulación de biología, no te atañe la colegiación, salvo que quieras hacerlo por interés personal. La cosa se complica dependiendo del nombramiento público que se ostenta, categoría laboral ocupada, y sobre todo, en ámbitos profesionales no regulados. Estos aspectos son los que no aclaran desde los Colegios Profesionales, que se empeñan en ser muy tibios y poco diáfanos, con tal de acaparar el mayor número de colegiados posible.  Como reza el anuncio, en estos asuntos, poca broma.  

Vaya por delante el respeto por quienes deciden colegiarse, sea cuales fueren sus razones. Sin embargo, no se debe instar a colegiarse a un técnico de laboratorio (nivel Formación Profesional) aunque tenga el grado de Biología, puesto que su nombramiento es de inferior cualificación profesional. En tales condiciones no está obligado a colegiarse, entre otras razones porque el técnico de F.P. de laboratorio no está habilitado para firmar como biólogo. Dicho de otro modo, si se ocupa una categoría laboral en la que no se exige estar en posesión del título universitario de Biología, es improcedente exigir estar colegiado como biólogo.  

Hay quien es capaz de venderte un saco de arena en el desierto

La confusión se amplifica cuando el campo de acción es multidisciplinar y el espacio laboral no pertenece a una titulación concreta. Esto es, cuando no existe reserva legal de actividad a favor de una titulación determinada. Pongamos por ejemplo, una bióloga que trabaja como técnico de prevención riesgos laborales (PRL), actividad profesional multidisciplinar a la que puede acceder cualquier graduado que posea el master oficial en PRL. No estamos ante el supuesto del ejercicio profesional libre de la Biología, al contrario, la PRL es  una actividad laboral que no está regulada como profesión, y por tanto, no está sujeta a colegiación, aunque tengas formación en Biología. Además no firmas un documento como Bióloga, sino como técnico superior de prevención. En el sector del medio ambiente, pasa algo similar. Al margen de la base académica más apropiada, cualquier titulado universitario puede ser auditor ambiental o de calidad, ningún grado tiene exclusividad para esa actividad profesional. Por tanto, no hay regulación de la actividad profesional de auditor en favor de determinadas profesiones: no disponemos de una Ley que establezca que para trabajar como auditor ambiental tienes que tener el grado de Biología. En definitiva, se requiere una disposición con rango de Ley para regular una profesión y posterior desarrollo reglamentario.  

Es muy comprensible que los Colegios Profesionales quieran reforzarse aunando al mayor número de colegiados entre sus filas. Pero los titulados deben saber cuál es el significado preciso de la colegiación y sus implicaciones. Y no es responsabilidad de quienes deciden no colegiarse el déficit histórico de plazas para biólogos en la Sanidad pública y demás Administraciones, o su exclusión permanente de convocatorias de puestos de trabajo para los que están sobradamente capacitados. Por eso mismo es muy fácil entender a quien decide no colegiarse para pleitear y arreglar con su dinero, el problema de los corporativismos excluyentes en las Administraciones. Es un contrasentido que la profesión de biólogo tenga que ganarse en los Tribunales de Justicia, ante los permanentes vetos de acceso a categorías de la Función Pública. Efectivamente, si el Colegio maneja más presupuesto podría pleitear más y mejor. Si atendemos al historial de victorias judiciales de los Biólogos podremos ver que son muy abundantes. Es una situación muy triste, pues no es normal que una profesión tenga que ganarse en Tribunales, pleito a pleito. Me parece surrealista tener que costearte de tu bolsillo lograr derechos profesionales que para otros son incuestionables. Por eso mismo, es un despropósito trasladar a los colegiados: ¡Si quieres derechos gánatelos en los tribunales! 

Ese desaguisado sólo se arregla desde las esferas del poder. Por lo tanto, no estoy diciendo que los responsables sean los Colegios profesionales por no hacer sus deberes.  Pienso que desde los órganos de representación de las Facultades se podría haber hecho más y mejor, en las últimas décadas. El problema tiene más que ver con los políticos, con la escasa liberalización de profesiones y con quienes deciden crear titulaciones, cada vez más fragmentadas, cuyo espacio en el mercado laboral es muy limitado (dedicaré una entrada a la Universidad como fábrica de parados, que esperemos que no se conviertan en los expulsados del sistema). Pensemos que la creación de un título universitario de grado conecta con el ejercicio de una profesión o actividad profesional, y no para la milonga de una formación integral de las personas en la sociedad (esta es otra cantinela para que no se cuestione su función social ante las escalofriantes cifras de desempleo). Son numerosos los escollos heredados, pero en ningún caso el mensaje debe ser: la cosa no va bien porque hay pocos colegiados. No es plan que encima te cubran con detritus.

Bióloga cruzando los dedos ante un futuro laboral incierto

A algún sector de la Comunidad universitaria se le atraganta asumir su parte de responsabilidad, defendiéndose al contragolpe con ocurrencias de que su labor no es buscar trabajo a los egresados. No aceptan que se les cuestione como titulación de escasa ocupación laboral, pues podría peligrar su razón de ser (menos Facultades, profesores, más dificultad presupuestaria...), optando por subsistir a costa del maltrecho presupuesto de las familias de la clase trabajadora, que matriculan a sus hijos esperanzados en un futuro decente. Ganarse un reconocimiento en la sociedad como profesión, obliga a la Comunidad Universitaria a no permanecer indolente y encerrada, por ej, en su actividad investigadora aislados del mundo laboral, en lugar de dar la cara por quienes habéis formado para un ejercicio profesional. No fallan los demás. O también vais a decir, que no es vuestro problema las elevadas tasas de biólogos desocupados. Echa el toldo, apaga y vámonos.


viernes, 20 de noviembre de 2020

Mascarillas y arbolitos

   Ambas protegen en ámbitos interdependientes: salud individual y salud ambiental. Viene a cuento de un reciente artículo donde una médica dice sin reparo "queremos centrarnos en la Atención Primaria, no en la burocracia, no en los arbolitos que puedan poner en un centro de salud". Con el diminutivo empleado en tono peyorativo, ya se atisba la falta de respeto hacia otros profesionales de Atención Primaria (en adelante AP) que no son de su cuerda. No es muy elegante aprovechar el momento actual con expresiones hirientes hacia la labor de otros profesionales de la salud pública. Es lamentable ese perfil desfasado de médico displicente con los problemas de la crisis climática, que también demanda "una vacuna". Seguimos perdiendo un tiempo preciado ante la situación en la que nos encontramos, afrontamos una emergencia ambiental, y no podemos seguir pensando que esto es una profecía (Leguina, dixit) o una corriente ideológica, viviendo como si no hubiese cambio climático. Que a estas alturas se esté desmintiendo a los estudios científicos no tiene desperdicio. Ya sabemos adonde nos han llevado los modelos economicistas que acaban por compensar daños, resultando rentable pagar por contaminar, mientras todo se va al garete.

Este arbolito también necesita cuidados

   Los que llevamos décadas trabajando en el Sistema Sanitario, conocemos como funcionan las cosas de puertas para adentro, y distan mucho de la imagen que se quiere trasladar al público. Es más, hemos sufrido la falta de colaboración de médicos para el desarrollo de nuestro trabajo en sanidad ambiental. Un ejemplo entre muchos: realizar encuestas epidemiológicas para la investigación de brotes de origen ambiental era también considerada la burocracia de aquél momento. En consecuencia la epidemióloga se quedaba sin poder investigar brotes como es debido, y dado que del resultado de esa investigación se orientaban las actuaciones de tipo ambiental (contaminación del agua, plagas de insectos, intoxicación química..)  o alimentario (alimentos contaminados), finalmente nuestro trabajo quedaba condicionado a la voluntad de que se cumplimentase, o no, la encuestas epidemiológicas a los pacientes. En fin, poca cooperación, en los tiempos en que había un único PC en todo el centro de salud y no había burocracia, sólo la de la receta de puño y letra tan añorada. 

   Compartimos que las tecnologías nos han esclavizado a todos, no sólo a los médicos, aunque sean ellos quienes más se quejan. Si a esto le añadimos los seguimientos de pacientes Covid19, lógicamente habrá una carga adicional. Ahora bien, catalogarlo como burocracia es una falacia, pues estamos ante una situación extraordinaria. Por ejemplo, el trámite de las bajas laborales ciertamente es mejorable, pero no para endosar a otros lo que es tuyo. Y si tienes que facilitar datos para que puedan investigarse los accidentes laborales, tienes que hacerlo. No se pueden dar las bajas a gogó. El colapso sanitario no debe ser el pretexto de los errores del sistema de la etapa precovid. Es cierto que la digitalización de la Sanidad deja poca libertad y te sientes atado de pies y manos, pero hay que saber mirar más allá y ver oportunidades en otros campos de acción. Hay que asimilar que los problemas ambientales es una tarea de todos, o no vamos a ninguna parte. Y para poder intervenir ante problemas de salud de origen ambiental, es acuciante incorporar el componente ambiental en la valoración de las enfermedades, en especial en Pediatría y Primaria, de forma que podamos aprovechar las estructuras asistenciales. Para ello es fundamental fortalecer los sistemas de información, tal que posibiliten identificar las enfermedades ambientalmente relacionadas. 


Burocracia en tiempos de Covid19


   No obstante, ya sabemos que hay un sector entre los médicos de familia para los que la pérdida de hábitats, el calentamiento global, vectores importados (ej. mosquito tigre), contaminantes emergentes (disruptores endocrinos), plagas nocivas... no va con ellos. Eso lo consideran burocracia. Vamos a ver, de qué me sirve estar sano si no cuido mi entorno y la vida de las demás especies. Cada uno tiene su escala de valores, y nadie nos tiene que dar a elegir entre salud individual y salud planetaria. Adoptar una visión contemplativa ante los problemas ambientales porque no son de tu competencia es de una impudicia que no quiero pensar que pudiera extrapolarse a los pacientes. Las competencias del médico no son exclusivamente clínicas. Nadie está pidiendo que el médico abandone sus funciones esenciales, pero dada su posición en el centro del sistema sanitario, viene obligado a participar en materias preventivas y de salud ambiental que nos afectan a todos.

   Existe un lamento generalizado de que la AP se está muriendo. Yo diría que la están liquidando, y cada uno tiene su parte alícuota de responsabilidad. En qué quedamos, no teníamos uno de los mejores sistemas sanitarios, calificado como la joya de la corona. Ahora sabemos que tan bueno no era. Preguntemos a qué se debe que el gasto farmacéutico siga imparable. Desde luego ese asunto no quieren introducirlo en el debate de la sostenibilidad de la AP.  En cualquier caso, sorprende que alguien que dice defender la Primaria, lo haga distanciándose de la perspectiva preventiva (salubrista), con argumentos tan simplistas como que el médico de familia está para el diagnóstico y tratamiento, y lo demás pasa a ser burocracia. Ahora ya sabemos de diferentes atenciones primarias, una la de los médicos prescriptores de medicamentos y otra la que se postulaba en la Conferencia de Alma-Ata, que sirvió de guía para desarrollar las potencialidades de la AP, donde los salubristas jugaron un papel muy importante en los logros alcanzados. 

    Usemos la socarronería para rememorar que en tiempos precovid los médicos de familia no erais SDH, aunque ya sabemos que entre bomberos no os pisáis la manguera.  Precisamente uno de los problemas enquistados tiene que ver con que las gerencias se piensan mucho la toma de decisiones para no quedar mal "entre compañeros". Recuerdo cuando no había valentía (ni decencia) para denunciar ilícitos vergonzantes (minutas por informes, cobro por radiografías, peonadas, derivaciones a tu consulta, intereses con las farmacéuticas, material sanitario de valvulina...). De aquellos polvos vienen estos lodos. Eso sí, luego se tiene la desvergüenza de decir que se está muriendo la AP. Y que no vengan con la cantinela de que esos son unos pocos. Son lo suficientemente abundantes, para arruinarlo todo.

martes, 20 de octubre de 2020

Biólogos sanitarios, ya!

 Con motivo del inminente reconocimiento profesional de la categoría de biólogo sanitario, surgen voces discrepantes (leer aquí y acá) con el procedimiento seguido (una triste disposición adicional) y el instrumento legal empleado (un máster oficial). Es cierto que a nadie le gusta que le reconozcan su condición profesional, con parches y disposiciones menores en las leyes. No queremos que nos igualen a la baja, al contrario, exigimos el mismo trato que las profesiones sanitarias tradicionales. Sin embargo, se plantean razones de oportunidad para ¿resolver? la condición sanitaria a los biólogos que no la poseen, tras décadas de absurda e injusta espera. Si después de tanto tiempo, nadie ha sido capaz de encontrar una solución formal al reconocimiento sanitario, ¿qué hacemos? Lo primero que habrá que plantearse es cuál es el problema que resuelve ese reconocimiento, y si sirve para algo que no sea aumentar la burocracia (y beneficiar a los que comen de ella).

Una bióloga se sorprende de su reconocimiento como sanitaria
tras 30 años trabajando en el sistema sanitario público

    En cuanto al instrumento empleado para reconocer al biólogo como sanitario, se ha propuesto la figura de un máster oficial profesionalizante. Esta vía es la que han utilizado los Psicólogos. Por tanto, es una solución legítima que busca completar el insuficiente número de créditos sanitarios en el itinerario curricular de aquellas titulaciones multidisciplinares que no han sido clasificadas como exclusivamente sanitarias. Ahora bien, la situación de psicólogos y biólogos es totalmente distinta. Hace 30 años que los biólogos acceden a cinco especialidades BIR sin necesidad de máster y son reconocidos como sanitarios en las mismas. Esto hay que saber interpretarlo en clave profesional, puesto que se obtiene la condición sanitaria en el ejercicio de una especialidad regladaEl problema se centra en quienes no tienen el BIR y ejercen como sanitarios. Por ejemplo, en laboratorios y centros sanitarios privados. En el caso de psicólogos, era fundamental obtener el máster para que sus consultas privadas fueran reconocidas como centros sanitarios y la consiguiente normalización de la cartera de servicios. No hay que confundir profesión y especialidad, como bien se referencia en la jurisprudencia del artículo del enlace previo. v.g. la profesión es la de médico y no la de traumatólogo. La profesión es la de biólogo y no la de inmunólogo. Y qué pasa con las especialidades no regladas como Investigación sanitaria, Genética, Salud pública, Sanidad ambiental, Higiene alimentaria, etc. A mi juicio, habrá que esperar a que las autoridades sanitarias y educativas determinen si se trata de especialidades propiamente sanitarias y cuáles son los requisitos de acceso para el ejercicio profesional: si un máster, un xIR, experiencia laboral, etc. En definitiva, que lo del máster en Biología sanitaria tendría que estar incardinado con las políticas educativas y sanitarias en el ámbito profesional, y eso es mucho pedir. 

    Indudablemente esta vía generará negocio en la oferta de másteres, ante lo que cabe preguntarse si las Administraciones sanitarias exigirán ese requisito de máster de biología sanitaria en sus RPT (Relaciones de Puestos de Trabajo). Ya se verá, tengo mis reservas por lo visto en mis 25 años de experiencia en la Sanidad Pública. Dicho esto, los estudios de máster no tienen que ser la única y exclusiva solución para el reconocimiento sanitario. En esto no podemos echarnos tierra por encima. No hay que hacer un borrón de los derechos adquiridos, sino que habría que delimitar nítidamente los efectos del máster en Biología sanitaria y armonizarlo con la situación preexistente. En el mercado académico hay máster igualmente sanitarios (Genética, Análisis clínicos, Salud pública....) que no sabremos si tendrán los mismos efectos que el de Biología sanitaria. Es decir, un máster en Biología sanitaria no suplirá a otro de Genética. Hay que ser muy claros al respecto. Sin obviar que deberían explicitarse los criterios de carga de créditos para que un titulado pueda ser considerado sanitario, pues seguramente nos encontraremos con graduados a los que le faltan unos pocos créditos para completar su formación sanitaria, y para otros un máster de 60 ECTS sea insuficiente. Por tanto, caben más opciones para el reconocimiento, como podrían ser la ampliación de estudios con asignaturas optativas, títulos de experto universitario e incluso cursos homologables por entidades autorizadas (colegios profesionales, sociedades científicas, fundaciones...) como forma de completar el número mínimo de créditos de una titulación para su ejercicio profesional sanitario. 

   Tampoco debemos olvidar a los biólogos que han sido la punta de lanza de acceso a la Sanidad pública (Técnicos de salud pública, Genetistas, Embriólogos, Investigadores...), a quienes no tendría sentido exigirles, a esta altura de la película, un máster como condición para reconocernos como sanitarios, cuando llevamos más de 25 años trabajando en especialidades profesionales. Dándose la paradoja de que durante un período de más de 30 años, inicialmente estábamos reconocidos como sanitarios con la Ley 14/1986 y dejamos de serlo cuando entró en vigor la Ley 44/2003 (LOPS)

   Como quiera que sea, el reconocimiento sanitario por el hecho de tener un máster NO soluciona la situación actual de los biólogos que trabajan en el Sistema Nacional de Salud. ¿Porqué digo esto? Pues porque para  reconocer la condición sanitaria hay que tener en cuenta la categoría profesional a la que pertenece el biólogo, que viene a colisionar con la regulación sui generis de la función pública. La Administración pública es la que debe determinar si las funciones de un biólogo en la categoría que ocupa, son sanitarias. Y aquí se complica la cosa. Muchos biólogos accedieron a especialidades que no están reguladas, y para que sus actividades profesionales puedan ser consideradas sanitarias, deben tener una regulación. Por ejemplo, Salud ambiental e Higiene alimentaria no tienen regulación profesional y no son objeto de reserva legal para ninguna titulación particular, por mucho que las Administraciones autonómicas amparen corporativismos impresentables (y en esto no miréis a catalanes y vascos, mirad al sur).  Afortunadamente eso no ocurre en la oferta de empleo del Ministerio de Sanidad (Escala técnica OO.AA.), donde para trabajar en Seguridad alimentaria no se limitan las titulaciones de acceso (ver aquí). No sabemos el número mínimo de créditos y contenidos específicos para su ejercicio profesional, qué titulaciones se consideran competentes, ámbitos laborales singulares, régimen laboral (estatutario o no), especialización reglada, etc. En definitiva, que lo del Máster en Biología sanitaria podría tener sus efectos para los que ejercen en centros privados que no están reconocidos como sanitarios, pero no a los de la Pública. 

   En síntesis, una cosa es lo que diga la LOPS y otra bien distinta es la regulación de categorías laborales de la función pública, hasta el punto que las competencias de una profesión sanitaria no tienen nada que ver con las actividades de la categoría laboral. V.g. el médico que ocupa categoría de función administrativa no se considera sanitario, porque sus funciones no lo son. El biólogo que ocupa plaza de técnico de salud pública no será considerado sanitario hasta que los poderes públicos determinen que para el ejercicio profesional en plazas de salud pública únicamente pueden ser ocupadas por quien tenga el reconocimiento como sanitario. Así pues, la travesía por el desierto no ha finalizado a través de un sistema regulatorio enrevesado, desfasado,  incoherente, inflexible,  arbitrario y todos los adjetivos que se nos ocurran. Además nos tendrían que explicar que los efectos profesionales del Máster no serán de forma automática, no vaya a ser que los potenciales alumnos se hagan falsas ilusiones (otra vez). 

Figuración del biólogo celebrando antes de tiempo su reconocimiento como sanitario

   Seguramente me olvido de otras situaciones profesionales, igualmente sangrantes, como el caso de los investigadores de opis, fundaciones y hospitales, el dumping laboral de los técnicos de laboratorio, y otros. Aquí entran en juego otros elementos más complejos. Nuestra posición es clara, tomando una idea básica desde la perspectiva holística: todo trabajador del sector sanitario debe ser considerado sanitario. ¿O no estamos en el mismo barco?