martes, 3 de febrero de 2015

Vigilancia ambiental de casos comunitarios esporádicos de legionelosis

Os presentamos el trabajo de investigación publicado en la revista Observatorio Medioambiental de la Universidad Complutense de Madrid, donde examinamos la información del sistema de vigilancia de la legionelosis en el municipio de Córdoba (España) como recurso preventivo para la gestión en salud ambiental y se describen las implicaciones en salud pública de la investigación de casos esporádicos para el período 2005-2010. Un equipo multidisciplinar analizó la información sobre vigilancia de instalaciones potencialmente contaminadas por Legionella y los datos clínicos de los pacientes calificados como casos comunitarios; mapeando el domicilio de los enfermos usando Sistemas de Información Geográfica (SIG). Legionella pneumophila serogrupo 1 fue identificada en 31 casos esporádicos. Se investigaron 53 fuentes sospechosas, mayoritariamente torres de refrigeración. En ningún caso se logró encontrar el origen de la infección aunque se evidenciaron sistemas pobremente mantenidos, deficiencias estructurales y fallos operacionales. Se identificaron dos áreas geográficas donde se concentran los casos en un radio menor a 500 metros, aún estando separados en el tiempo por más de seis meses. El hallazgo de estas dos zonas urbanas sospechosas aconseja reorientar la estrategia preventiva en salud pública. 
Off the record: para los más puristas se aclara que el diseño del estudio fue observacional (el tamaño de la muestra no es proporcional a la varianza, por tanto, no es un estudio experimental), y como tal, no buscamos la significación estadística pero sí la sanitaria. Es decir, no nos ocupa la magnitud de los efectos, lo que sería irrelevante para las cuestiones sanitarias que se abordan. En los estudios de campo es normal trabajar con muestras pequeñas, que en nuestro caso, no es una selección de una parte representativa de la población, sino que trabajamos con la propia realidad (número de casos declarados). Exigir tamaños muestrales "grandes" por simple ceremonia estadística, aparte de que no es garantía de nada, carece de utilidad y puede ser una limitación para los estudios de metaanálisis. En ciencia es más importante una correcta interpretación de los resultados, que las hipótesis planteadas sean acertadas y un uso metodológico adecuado. !!Que nadie se obsesione con encontrar resultados estadísticamente significativos!!. Sigue leyendo aquí.

lunes, 12 de enero de 2015

El informe sanitario como instrumento de trabajo

La difícil misión de tutelar la salud ambiental exige que los poderes públicos reaccionen tomando decisiones que salvaguarden la salud pública. En el siguiente artículo (pincha aquí) publicado recientemente por la Sociedad Española de Sanidad Ambiental en la revista Salud Ambiental, exploramos en la trastienda de los departamentos de salud discutiendo el trabajo que desarrollan los profesionales. Para ello nos apoyamos en el informe sanitario como medio instrumental elaborado por profesionales que prestan asesoramiento técnico y que aportan conocimiento especializado a los órganos con poder decisorio para el soporte en la gestión del riesgo para la salud ambiental. Los profesionales deben tomar conciencia de que sus informes no son los que deciden, sino que se ponen al servicio del órgano con poder de decisión.
Este artículo dedica especial atención a los rasgos principales que caracterizan el trabajo de este tipo de documento administrativo, su valor funcional y se describen algunos de los problemas relacionados con la utilización del informe sanitario en el ejercicio de la gestión pública, al objeto de lograr mejores efectos de la acción administrativa. Ofrecemos una visión panorámica de los campos de intervención donde se requiere la emisión de informe sanitario en el ámbito de la sanidad ambiental dentro de la Administración pública andaluza, a fin de presentar las novedades más recientes sobre protección de la salud ambiental.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Ecología y Ecologismo

Hemos recuperado un viejo debate que sigue presente en el mundo educativo y bastante diluido en los medios de comunicación, a pesar de que el deterioro del medio ambiente sigue imparable. Nos referimos a la Ecología como ciencia, y al Ecologismo como ideología política (valga la redundancia). Aún es frecuente observar que ambos conceptos se utilizan como sinónimos por el público no especializado. Con estos temas es fácil dejarse llevar y caer en polos contrapuestos, pero la realidad es muy diversa. Hoy día los medios de comunicación nos muestran la imagen del pensamiento ecologista como el de un activista que aparece colgado de un árbol o apedreando a un ballenero. Pero no se trata de elegir entre el estilo de vida indie o hippie frente al cool o urbanita. No consiste en ofrecer visiones contrapuestas entre vivir en Nueva York o hacerlo en Villanueva del Trabuco. Esta forma de abordar las cuestiones tiene el riesgo de alejar al ciudadano de los problemas que nos afectan a todos, para lo que se requiere estar educado y sensibilizado.
En el siguiente artículo, publicado en la revista centro de salud, se pretendió añadir algunas gotas de claridad, motivado por la experiencia vivida con asociaciones ecologistas locales en diferentes ámbitos de participación en el seno de la Administración Pública. Hay "conservacionistas estrictos" que rechazan el aprovechamiento de los recursos naturales de modo sostenible, y hay quienes te plantan un campo de golf (como excusa para urbanizar) en los sitios más insospechados. 
Algunos autores sitúan el florecimiento de estos movimientos sociales con el impulso del Club de Roma, un "think tank" (¿un lobby?) que logró iniciar una concienciación ambiental global y que quedó reflejada en el informe titulado "Los Límites del Crecimiento" (1972). En cierta medida, parte del trasfondo lo estudió Max Weber en su obra "El político y el científico", que aunque parezca increíble después del tiempo transcurrido, sigue de actualidad. 

sábado, 1 de noviembre de 2014

Trabajadores especialmente sensibles: adaptaciones de puesto


   A través del Instituto de Salud Carlos III, hemos publicado un trabajo en la revista de Medicina y Seguridad del Trabajo, donde exploramos los ajustes trabajo-persona realizados en trabajadores considerados especialmente sensibles a determinados riesgos laborales en ocupaciones del sector sanitario. El propósito de esta investigación fue ayudar a caracterizar las adaptaciones del puesto de trabajo con motivo de la comunicación de algún tipo de discapacidad o limitación de salud que interfiere en el desempeño de tareas. A lo largo del año 2012, en los centros de salud de un distrito de atención primaria se contabilizó un total de 46 trabajadores calificados especialmente sensibles que recibieron un promedio de 3,2 medidas de adaptación en el lugar y/o puesto de trabajo. Los hallazgos mostraron una amplia variedad de ajustes que incluyeron modificaciones en la organización del trabajo, en la forma de desempeñar las tareas, y en menor grado, cambios en los factores ambientales próximos al puesto y/o lugar de trabajo. Todas las medidas estuvieron encaminadas a facilitar la continuidad de la vida laboral dentro de unos límites compatibles con la seguridad y salud del trabajador. Nuestros resultados ofrecen una primera aproximación al conocimiento de los aspectos de gestión de las limitaciones de salud que menoscaban la capacidad de los trabajadores para responder a las demandas de trabajo. Accede al texto completo pulsando aquí.

martes, 14 de octubre de 2014

Accidentes in itinere en profesionales de centros de salud

Las organizaciones de salud pública han identificado a los accidentes in itinere como un tema de creciente preocupación en el ámbito laboral. Presentamos un estudio publicado en la revista gestión práctica de riesgos laborales, editado por Wolters Kluwer, donde se describen las características principales de la accidentalidad in itinere en un Distrito de Atención Primaria de Salud de la provincia de Málaga durante el trienio 2009-2011. Se notificaron 50 accidentes in itinere, la mayoría ocurrieron en el trayecto de ida al trabajo. El 40% generó un proceso de baja laboral, mientras que sólo el 3% fueron tipificados como graves. La categoría profesional más accidentada fue Enfermería. El 90,8% de los empleados públicos cuenta con un curso básico de prevención de riesgos laborales mientras que sólo el 3% dispone de formación específica sobre seguridad vial. Nuestra investigación reveló la necesidad de mejorar el sistema de gestión de prevención de riesgos laborales y emprender líneas de acción específicas de seguridad vial en el medio laboral sanitario. Para acceder al texto completo, pulsa aquí (requiere registro).

miércoles, 20 de agosto de 2014

¿Auto?organización de Unidades en Salud Pública

En la última década el sistema sanitario público de Andalucía ha puesto en marcha nuevas fórmulas organizativas, que utilizan modelos basados en Unidades de Gestión, alineadas con los objetivos de salud y que proporcionen autonomía profesional, incentivando la eficiencia y la calidad. Este modelo no está exento de controversia, entre otros aspectos, porque se instrumentaliza para modificar sustancialmente las condiciones de trabajo (forma, distribución, frecuencia y tipo de tareas, recorte de funciones, incentivos…) utilizando como coartada la facultad de autoorganización (que no es omnímoda ni es una potestad para limitar derechos), el interés público (que no puede invocarse de forma abstracta, sin justificación técnica y jurídica) y bajo la apariencia de la voluntariedad, alejándose de las normas y procedimientos apropiados de la Función Pública. 
En el siguiente trabajo, publicado en la revista de la Sociedad Española de Medicina General y de Familia, titulado “Barreras para el desarrollo de las unidades de protección de la salud en los servicios de salud pública de atención primaria” hicimos un análisis del documento marco (acuerdo de gestión) que configura las unidades de protección de la salud (UPS) en el ámbito de los servicios de salud pública de Andalucía, desde una perspectiva crítica prudente, con suficiencia y convicción. Discutimos las barreras que obstaculizan el despliegue de objetivos y el desarrollo de las prestaciones de salud pública, contribuyendo finalmente con algunas aportaciones para la toma de decisiones sobre las relaciones profesionales y orientación de los servicios de  salud pública. 


martes, 24 de junio de 2014

Salud pública y mareas rojas

Hace tan sólo una semana se observaron unas manchas rojizas en las playas de varios municipios malagueños. A pesar de que es un fenómeno bien conocido y recurrente, los medios de comunicación suelen presentar este evento como "misterioso" y adobado de polémica, por cuanto hay quien piensa que la coloración del agua se debe al desove del boquerón frente a los que dicen que se tratan de mareas rojas. Puede ser una u otra cosa. Las mareas rojas son un tipo de proliferaciones de microalgas marinas donde el excesivo crecimiento de tales organismos pigmentados producen una coloración en el agua. 
Pero no hay debate misterioso, para eso están los Laboratorios oficiales, que cuentan con medios suficientes para salir de dudas, pero sobre todo para determinar si las especies (y sus toxinas) presentes en el agua son nocivas para la salud pública. Sabemos que todas las mareas rojas no son peligrosas para la salud humana, pero algunas sí que lo son. Existen suficientes evidencias científicas de que numerosas microalgas producen toxinas que pueden dañar la salud de los bañistas y de los usuarios presentes en la playa, ya sea directamente, por via respiratoria y/o contacto dérmico y ocular, como también indirectamente, a través del consumo de moluscos, crustáceos, o peces contaminados. Hemos publicado diferentes trabajos de investigación científica sobre casos reales de intoxicación no alimentaria por distintas especies de microalgas aparecidas en las playas de Málaga y Almería. La experiencia nos obliga a estar alerta, que no alarmados, y también a tomar precauciones desaconsejando el baño en presencia de estas manchas, recabando el consejo de las autoridades sanitarias. 
Lo preocupante del asunto es cuando desde determinados sectores académicos se afirma que la marea roja "no impide que disfrutemos de la playa (...)", a la vez que se guarda silencio sobre las  recomendaciones a los bañistas para evitar el riesgo de exposición a toxinas producidas por las microalgas. Silencio que quizá se explica (aunque no se justifica) por temor a una publicidad negativa del turismo con respecto a la calidad del agua de baño.  Evidentemente durante la presencia de estas manchas y mientras persistan sus efectos (presencia de toxinas a determinadas dosis), no debemos "disfrutar" del baño si no queremos tener un disgusto. La industria turística es importante, pero no nos engañemos -o que no nos distraigan-, la salud es lo primero. La política no puede hacernos disyuntivas perversas.