miércoles, 27 de julio de 2016

Publicar un artículo en una revista científica: el peer-review

Uno no pierde su capacidad de asombro ante los hechos y circunstancias que nos rodean a diario, aunque a veces nos hacen de dudar de nuestra capacidad de comprensión. Siempre se ha descrito el proceso de revisión por pares como un método riguroso para validar los trabajos de investigación como pre-requisito para su publicación, evaluado por expertos, reconocido por la comunidad científica, no exento de limitaciones y también, duramente criticado. Hasta aquí todo en orden. Cuando le toca a uno parece que la cosa cambia, sobre todo cuando las evaluaciones son sorprendentes, dignas igualmente de ser publicadas para mayor gloria de los evaluadores anónimos. Es un deber reconocer el encomiable trabajo realizado por editores para sostener una revista científica, que nos sirva a todos de aprendizaje y divulgar el conocimiento. Se trata de un trabajo silencioso y con mucha dedicación, el de los editores y sus equipos profesionales. Como todo, tanto editores como evaluadores están sujetos a crítica, y no por ello arbitraria, antes al contrario, constructiva. Hay casos, los menos, donde los evaluadores son doctorandos (no encuentran a otros), en otros son personal de confianza del editor con experiencia profesional muy específica pero que se sienten obligados a colaborar, y hay quienes aceptan el encargo a regañadientes. Es conocida la dificultad en encontrar a profesionales que colaboren (sobre todo gratis) en el papel de revisores, y han sido justamente criticados por querer tener sólo el beneficio de publicar pero sin colaborar como evaluadores en las mismas revistas que les reconocen profesionalmente.

Como quiera que sea,  lo que a nadie le gusta es que después de un arduo trabajo de investigación, que lleva años de estudio, te cuenten una milonga, sobre todo por quienes han investigado en un área ajena a la propia, e incluso sus conocimientos de metodología de la investigación se ciñen a campos muy específicos, en el mejor de los casos. Son habituales respuestas muy protocolarias como "la muestra es pequeña" incluso cuando el estudio no está diseñado para inferencia estadística. Si no sigues un ritual estadístico le resta valor al trabajo aunque no aportes nada nuevo con la prueba estadística (frente al enfoque decimonónico de la investigación, los modelos multidimensionales han ganado protagonismo: Big data). Se confunde las características de la unidad de análisis con el tamaño muestral (no es difícil imaginar que estudiar enfermedades raras en un área geográfica, conduce a muestras pequeñas). Por contra, ¿qué garantiza una muestra grande?. ¿En qué casos es directamente proporcional el tamaño de una muestra a la varianza? Recordemos que hay revistas de prestigio que han abolido el valor p  (probabilidad de haber obtenido ciertos datos en el supuesto de que sea cierta determinada
hipótesis). Es decir, sin opción a un uso correcto (o peor) del valor p. Otros te exigen una "pregunta de investigación" por imperativo, al margen del tipo de estudio. Hay quienes sin pudor, te dicen lo que tienes que concluir con tu trabajo y otros se atreven hasta con el número de conclusiones (!más científico, por favor!). También es fácil encontrar contradicciones entre las normas editoriales y las normas internacionales a las que dicen acogerse (ISO 690, Vancouver, APA...). Y un largo sinfín de juicios de valor, que nos sorprenden por el hecho de tener en común, el que la respuesta del evaluador casi siempre no está motivada. Es decir, libre de voluntarismos y dotada de algún criterio fundamentado, al menos con fines pedagógicos. Es demasiado frecuente en los evaluadores identificar frases categóricas, ausencia de explicaciones, falta de referencias bibliográficas, retroalimentación negativa (quizás no tienen tiempo), subestimar al que publica (que puede contar con más experiencia investigadora y profesional que el propio evaluador), etc. Es cierto que hay revistas que recomiendan que el informe de evaluación por pares debe prestar apoyo pedagógico a los investigadores y, por supuesto, no expresarlo en términos ofensivos. La realidad es que la pedagogía brilla por su ausencia y los editores deberían tomar nota de que las valoraciones de los revisores no deben estar exentas de motivación, es decir, tienen la obligación de al menos ofrecer explicaciones de lo que dicen y, voy más allá, tendrían que justificar sus afirmaciones. Es decir, el investigador quiere aprender y, para ello, necesita comprender las razones de las críticas a su trabajo. Las críticas fundamentadas siempre son bienvenidas, como parte esencial del proceso científico. Por ello, si un profesional asume el compromiso de ejercer como revisor, que lo haga en toda su extensión. El editor tiene la responsabilidad de tomar la decisión de publicar o no, y normalmente acepta el juicio del revisor sin reparos, y sin derecho a réplica del investigador, algo que me parece anómalo. La consideración de la "revisión por pares" como un arbitraje no se ajusta a la realidad. En un verdadero arbitraje los autores tienen derecho a réplica.  Detrás de todas estas aparentes contradicciones, obviamente, hay muchos intereses. No sabría estimar el grado de guerra soterrada que hay en el terreno de la investigación, sobre todo en períodos de recortes extremos. Hay quienes no quieren publicitar a otros investigadores que le puedan sustraer fondos de financiación (incluso prestigio profesional), hay cierta politización en algunas editoriales (basta con mirar a los Congresos de sociedades científicas, donde siempre van los mismos políticos y del mismo partido), incluso quienes te roban las ideas para publicar.  En fin, hay personas que parecen ser lo que dicen ser, pero luego no lo son, como en la película "sopa de ganso" de los Hermanos Marx.

miércoles, 1 de junio de 2016

Conspiraciones profesionales en la Atención Primaria de Salud


Me pregunto si los profesionales comprendemos y sabemos diferenciar entre lo multidisciplinar, lo pluridisciplinar, lo interdisciplinar y lo transdisciplinar (una de las mejores innovaciones surge de la confluencia entre áreas de conocimiento) y su materialización en el ejercicio profesional. Sospecho que no, que sólo son términos utilizados como sermón relleno de buenismo. O todo lo contrario, hemos aprendido muy bien la lección pero no nos interesa ponerla en práctica (ya sabemos el dicho 'el que no corre, vuela'). Y a esto último dedicaremos la presente entrada. Un buen exponente lo encontramos en campos laborales que no tienen regulación profesional pero que están dominados por determinadas titulaciones académicas. En lugar de mirar hacia los trabajos formales realizados por los profesionales (proyectos de investigación, papers...) que dan una imagen según los cánones establecidos, para conocer la esencia de las profesiones que habitan en la Sanidad conviene fijarse en sus reivindicaciones laborales (dejamos aparte las económicas, donde todos coinciden en mejorar los complementos salariales).
Un curioso ejemplo son los profesionales de la Atención Primaria (áreas y centros de Salud, para simplificar). Hemos extraído algunas frases procedentes de diferentes foros laborales que nos muestran una idea aproximada sobre cómo son algunos colectivos y cómo conciben los servicios públicos. Por ejemplo, "No hay un modelo claro de perfil de Epidemiólogo, aunque hay acuerdo que debe ser médico". ¿Qué acuerdo? ¿Por quién? ¿Le habéis preguntado a biólogos, farmacéuticos, enfermeros...? Pero no queda ahí la cosa, ante el temor a una liberalización de las profesiones en el sector sanitario, ya se les ha ocurrido como defenderse anticipadamente "exigir entre los requisitos académicos para el acceso al perfil de Epidemiólogo, estar en posesión del título de especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública". Y eso, ya no lo mueve ni el Tato. Ahora nos enteramos de que la Epidemiología no es disciplina multiprofesional. ¿La Bioestadística, la Sociología, la Demografía, también es cosa de médicos?  ¿Alguien piensa de verdad que trabajar en Epidemiología sólo está al alcance de los médicos? ¡Silencio, se rueda!
Pero si alguien creía que esto era otro espejismo sobre médicos, se equivoca. Los demás quieren imitar su estatus socio-económico-laboral: La enfermería en su lucha por defender la prescripción enfermera se han cruzado en el camino judicial con la organización médica. También piden que los farmacéuticos de botica no les coman terreno en la educación para la salud, y que los EIR tengan su reconocimiento en la justa medida que los MIR. A su vez, los Farmacéuticos A4 no quieren ser tratados como técnicos (entiéndase cuando no les sea favorable), aunque quieren carrera profesional como cualquier estatutario, pese a no ostentar esa condición. Las Trabajadoras sociales demandan crear la figura de Coordinador de Trabajo social en Atención Primaria, del mismo modo que existe un Coordinador/Director de Enfermería/Cuidados. Y por la vía de una proposición no de Ley, dotar a las urgencias hospitalarias de un Trabajador social de guardia.   Los técnicos de prevención de riesgos laborales están hartos de clamar que no son personal de mantenimiento ni quieren ser confundidos con los ingenieros técnicos, que para eso son profesionales no vinculados a una titulación universitaria concreta y cuentan con área propia de especialización. Y nosotros, los técnicos de sanidad ambiental, queremos los beneficios derivados de ser tratados como sanitarios pero nos damos de bruces con el muro de la clasificación académica de los títulos universitarios en la que se basa la LOPS.
Merecen un extenso capítulo nuestros Directivos, que generalmente tienen un sorprendente sentido de la obediencia a los políticos que los nombran. Aquí sólo nos limitaremos a preguntaros ¿qué significa para un Gerente la autonomía profesional (la suya y la de los demás)?. ¿Sabe un Gerente distinguir entre el qué hacer y el cómo hacerlo? La realidad nos muestra que el nivel de detalle en 'el qué' es tan sofisticado que no dejan espacio para 'el cómo'. Y entonces es cuando sólo queda margen para teclear y darle al botón. Es decir, tener menos control, depender más de la tecnología y menos del saber hacer.
El denominador común en las reivindicaciones laborales de los colectivos es que nadie habla de interrelaciones profesionales, de jefaturas compartidas (todos quieren uno de los suyos), de trabajo en equipo (que no 'equipos de trabajo', donde cada uno a lo suyo y luego bricolaje), de rechazar privilegios entre iguales categorías, etc. Vemos que una cosa es lo que se dice y otra distinta lo que se hace. Decimos que trabajamos en Salud Pública pero rechazamos estar agrupados como tal, y queremos nuestro propio coordinador , de nuestra especialidad, y si puede ser...compadre de 'pan y manteca'. Naturalmente un problema subyacente es la falta y liquidez de liderazgos (las cabeceras de departamento se nombran por criterios de cuota territorial de poder y afinidad política, incluso ad intra), pero no es el único ni el último. La voluntad política es crucial para poner en marcha cualquier iniciativa, y no es menos cierto, que tiene que contar con la participación cooperativa de los diferentes colectivos, pero cuando los intereses no convergen, afloran los agravios y perjuicios. Acaban ganando aquellos que están bien posicionados y relacionados con el gobierno de turno. La causa-efecto, es que hay muchos profesionales metidos en política y viceversa, con el peligro real de pérdida de objetividad y rigor en las actuaciones.
La lección que podemos aprender de esta "rue 13 del percebe" (Ibañez, dixit), es que el desarrollo de competencias de cada profesión podría ayudar a poner orden y que cada profesional pueda ejercer lo que le corresponde. Mi experiencia de más de 20 años me dice que eso no interesa a los cargos directivos (que ahora demandan profesionalizar la gestión y despolitizarla, ¡y qué casualidad!, olvidando cómo accedieron y quiénes nombran). Allá donde escasea la claridad profesional es más fácil mangonear, los criterios directivos son inescrutables y las responsabilidades son poco transparentes. No se trata de una situación circunstancial, es demasiado duradera, quizá un desorden deliberadamente planificado. Piensen ustedes mismos (si es que le quedan ganas).

martes, 17 de mayo de 2016

Requisitos de seguridad y salud en piscinas vistos en sede judicial

Nuestra labor de difusión de resultados de investigación a través de redes sociales populares pretende hacer partícipe a la sociedad civil  en el  conocimiento generado a partir de las líneas de trabajo que mantenemos abiertas. En otras entradas dimos cuenta de algunos estudios sobre condiciones sanitarias y de seguridad en piscinas, ahora traemos un nuevo trabajo titulado "Examen de requisitos de seguridad de piscinas asociados con accidentes en piscinas a través de la Jurisprudencia", que ha sido publicado por la Federación española de Medicina del Deporte y Confederación Iberoamericana de Medicina del Deporte en el primer número de 2016 (nº171) de la revista Archivos de Medicina del Deporte (indexada en Scopus). Podéis acceder al artículo en su versión electrónica pulsando aquí.

La conducta del bañista puede generar
graves lesiones a los demás y a sí mismo.

   El tipo de estudio es observacional descriptivo, en línea con los anteriores, pues son especialmente útiles para la planificación de programas en salud ambiental. Debemos insistir en que los estudios descriptivos no precisan de contraste de hipótesis (generalmente la pregunta de investigación es sustituida por los objetivos), si bien pueden ser generadoras de ellas para ser contrastadas en estudios analíticos posteriores. Tampoco hay que confundir las características de la fuente de datos con una muestra aleatoria ni con la unidad de análisis. Ofrecemos una aproximación al conocimiento del tamaño de un problema, y lo hacemos identificando y describiendo la distribución factores de riesgo que pueden ser modificados o eliminados (vía legislativa, intervenciones sanitarias) para prevenir o reducir tasas de enfermedades en segmentos de la población particularmente afectados por determinadas patologías y lesiones en ambientes acuáticos. Esto capacita a las administraciones de salud pública para dirigirse a grupos vulnerables (jóvenes, ancianos) que pueden ser incluidos en programas de prevención o educativos y ayudar a asignar recursos más eficientemente. Pero también para exigir a proveedores de servicios de ocio, la implantación y mantenimiento (a lo largo de su vida útil) de estándares de calidad en  instalaciones de riesgo como son las piscinas de uso colectivo. Las piscinas privadas unifamiliares generalmente quedan fuera del ámbito de aplicación de los reglamentos de piscinas.
La jurisprudencia tiene un notable valor interpretativo para comprender cómo se aplican los reglamentos sanitarios sobre piscinas. Por ello es de indudable interés fijarse en los aspectos más sobresalientes que han tenido que ser resueltos judicialmente por su impacto en la salud de los usuarios de este tipo de instalaciones acuáticas. El examen comparativo de 23 conflictos judiciales nos permitió indagar en la valoración de los principales requisitos técnico-sanitarios que sirven como fundamento a los tribunales de justicia, para admitir su nexo causal con las lesiones derivadas de accidentes ocurridos en piscinas. El perfil típico de la víctima por accidente en una piscina quedó caracterizado por un adulto sano que sufre lesiones en la extremidad inferior, después de caerse por un resbalón en una zona de tránsito en el entorno del vaso. También se observaron lesiones derivadas de un comportamiento irreflexivo o culposo del bañista.
En este trabajo cuestionamos diversas apreciaciones en sede judicial y proporcionamos criterios técnicos fiables sobre requerimientos sanitarios para piscinas de uso colectivo de Andalucía implicados en la producción de accidentes (mejor dicho incidentes, pues no son fruto del azar), analizando conceptos técnicos e incumplimientos normativos esgrimidos en los pronunciamientos jurisprudenciales más recientes. De las resoluciones judiciales examinadas en el contexto de la seguridad de las piscinas surge la conveniencia de revisar los criterios valorativos acerca de los parámetros científico-técnicos asociados con las causas de las lesiones, procurando dotar mayor grado de concreción con la incorporación de normas internacionales asentadas que aporten mayor seguridad jurídica en la protección de los derechos de los usuarios.

martes, 29 de marzo de 2016

El reconocimiento de los biólogos en la sanidad pública

Con motivo de un artículo publicado en el diario digital Redacción Médica sobre la invisibilidad de las profesiones emergentes en el sector sanitario, donde específicamente se aborda el caso de los biólogos, nos hemos sentido reconocidos por la situación descrita y hemos querido ir un poco más allá, pues no es más que la punta del iceberg. Leer artículo pinchando aquí.
En posts anteriores dimos cuenta de este problema que no obedece a una única causa, siendo el corporativismo irreductible la más citada, y no por ello menos cierta. A esta también se pueden añadir los intereses de grupo políticos, sindicales, cargos públicos influyentes, estructuras administrativas obsoletas, legislación desfasada, etc. Recuerdo que en un Congreso sobre Salud Pública a la pregunta de una bióloga sobre las razones para impedir que la especialidad MIR de Salud Pública (multidisciplinar) se convierta en multiprofesional, una responsable del grupo de trabajo sobre competencias profesionales de la especialidad sanitaria señaló públicamente, sin pudor y en un alarde de sinceridad, que seguramente lo que estaba en juego eran muchos puestos de trabajo que hasta ahora están reservados en exclusiva para médicos/as y por ello, no se estaba dispuesto a abrir y compartir el "melón laboral". En ese encuentro estuvo presente el Director General de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad, hoy Secretario General, y que es especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, quien sólo apelaba a las razones legales, y por cierto, muy discutibles. Nada de criterios sociales, evolución del conocimiento, nuevo espacio europeo de titulaciones, etc.

Me arrancó una sonrisa de complicidad cuando el autor del artículo decía que no se reconoce la presencia de los biólogos en los diferentes órganos de decisión y demás instrumentos de planificación (Comisiones, Registros profesionales, Carrera profesional...), pero paradójicamente si que aprovecha y se benefician de la aportación de los biólogos/as, pero eso sí, como profesionales "low cost". Y para colmo, la forma de aprovecharse en muchas ocasiones es de un ridículo espantoso, donde podríamos documentar casos donde el "copia y pega" está a la orden del día, y donde desempeños equivalentes para unos supone reconocimiento retributivo, social y profesional (licenciado especialista en un área concreta), mientras que para otros, una condena al ostracismo laboral (contratados como titulado universitario en general, y no cito otros por razones de decoro). Lo grave de esta situación y a la vez sorprendente, es que nadie sea capaz de atajar este agravio y despropósito. Los Sindicatos centran sus esfuerzos en los colectivos con mayores efectivos o estratégicos (aunque sean pequeños). En la práctica, es como si los profesionales de categorías de menor tamaño tuvieran menos derechos, porque los representantes de los trabajadores no malgastarán energías en grupos pequeños, donde los potenciales afiliados son escasamente sustanciosos. Y si echamos un vistazo a los programas de los partidos políticos, nos encontramos con escasas referencias que tienen su eco en precampaña, pero sin recorrido alguno tras las elecciones. Desde las Facultades de Ciencias, la respuesta es muy tibia, por no decir que no va con ellos la formación de futuros profesionales externos a la Universidad. Hace falta más compromiso público de la Comunidad Universitaria, empezando por quienes están más cualificados, para denunciar la situación, comprender este problema y sensibilizar a los futuros biólogos/as. Y por supuesto, no quedarnos en la complacencia de alzar la voz, sino hacer propuestas que sean elevadas a las instancias oportunas. La sensación que uno tiene es la de un timo a gran escala, donde jóvenes que invierten en su vida con sangre, sudor y lágrimas (Churchill, dixit) acaban siendo cuestionados y rechazados en muchos ámbitos de la vida social. Una pena, vamos.

jueves, 18 de febrero de 2016

App de Salud Ambiental para smartphones

En esta entrada os presento una aplicación para teléfonos móviles que no es otra cosa que la conversión de este blog en una app que podéis descargar gratis en este enlace, para facilitar la lectura desde vuestro móvil, ipad, tablets, etc y recibir las actualizaciones con más comodidad, en lugar de hacerlo a través de un navegador. 
Lo único que hemos intentando es facilitar a los lectores el que los artículos estén disponibles en el mayor número posible de dispositivos y entornos diferentes. Ya no basta estar presente en internet, y que te lean, sino tener la mayor accesibilidad y operatividad posible.
Cada vez más aumentan el número de plataformas que transforman nuestra web o blog en una app, y si queremos la podemos incluir en Google play y Amazon. Nuestro objetivo no fue tan ambicioso, porque confíamos en el movimiento Open Access, la educación pública y gratuita (sin nada en contra con la privada o concertada, tan necesarias una como otras).
Las ventajas inmediatas de esta app, denominada Salud Ambiental,  es una conexión más inmediata con los lectores, favorece la retroalimentación a la vez que mejoramos la visibilidad del blog.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Webs de control de plagas como fuente de información

Os participamos un trabajo publicado en la Revista General de Información y Documentación de la Universidad Complutense de Madrid, donde tratamos la presencia en internet de las empresas del sector de control de plagas, analizando la información profesional que ponen a disposición del público. Pulsa aquí para leer el artículo completo.
Nuestro objetivo fue examinar la información técnico-sanitaria que los servicios de control de plagas ponen a disposición de los usuarios a través de sus páginas web. Se analizaron un total de 70 páginas web accesibles. Los servicios mostraron un notable grado de concienciación con la implantación y uso de las nuevas tecnologías. Sin embargo, un importante número de empresas no cuidan lo suficiente sus páginas Web. Se identificaron aspectos negativos que pueden incidir en la confianza de los usuarios, relativos a la fiabilidad de la información y a carencias asociadas con la descripción de la cartera de servicios y credenciales de las empresas. La integración y utilización de plataformas colaborativas 2.0 estaba escasamente desarrollada y desaprovechada, como forma de potenciar la creación de comunidades de usuarios. Es posible mejorar la confianza de los usuarios interviniendo en aquellos aspectos que inciden en la fiabilidad de la información proporcionada en la Web.

lunes, 17 de agosto de 2015

Otro brote de microalgas tóxicas...

El Observatorio de Salud y Medioambiente de Andalucía (OSMAN), con sede en la Escuela Andaluza de Salud Pública, me pidió un artículo de colaboración con motivo de la reaparición de un brote epidémico en unas playas del levante almeriense de los municipios de Vera y Cuevas del Almanzora. En el brote se vieron afectados aproximadamente unos 100 bañistas que manifestaron diversos síntomas, que incluyeron dificultades respiratorias, cefaleas, picores y reacciones alérgicas, presumiblemente debido a la presencia de microalgas nocivas del género Ostreopsis. El artículo fue publicado en el Boletín Nº52 del OSMAN y podéis leerlo pinchando aquí.

Imagen: Ostreopsis spp Fuente: http://species-identification.org/
 

Los biólogos llamamos a estos eventos Floraciones Algales Nocivas (FAN, en inglés HAB=Harmful Algae Bloom). Como decimos se trata de un fenómeno conocido desde antiguo y que ocurre en diferentes partes del mundo. Los problemas de salud no están ocasionados única y exclusivamente por el consumo de mariscos y productos de la pesca contaminados por las toxinas que producen estas microalgas, sino que se tienen sospechas fundadas para atribuirlo a la exposición de toxinas presentes en el agua o en forma de aerosoles, pero que aún requieren investigaciones más precisas y profundas.